Aunque Colombia reconoce la desconexión laboral como un derecho, expertos advierten que el verdadero reto está en gestionar la sobrecarga digital que afecta el bienestar y el desempeño de los equipos.
La transformación digital ha permitido que las empresas sean más ágiles, colaborativas y eficientes. Sin embargo, el crecimiento de herramientas como plataformas colaborativas, aplicaciones de mensajería, reuniones virtuales y modelos de trabajo híbrido también ha dado paso a un fenómeno que comienza a generar preocupación en el entorno empresarial: la hiperconectividad.
La posibilidad de estar disponibles en cualquier momento ha difuminado las fronteras entre la vida laboral y personal, generando impactos que van más allá del bienestar de los colaboradores y que empiezan a reflejarse en indicadores clave para las organizaciones, como la productividad, la rotación de talento y el ausentismo.
En Colombia, esta realidad ha llevado a fortalecer el marco normativo relacionado con la desconexión laboral. La Ley 2191 de 2022 estableció el derecho de los trabajadores a no ser contactados fuera de su jornada laboral, mientras que la Corte Constitucional, mediante la Sentencia C-331 de 2023, reforzó este principio al reconocer la desconexión como una garantía fundamental para proteger el descanso, la salud y la vida personal de los empleados.
Para Pablo Sánchez, director de la Vertical Salud en SONDA Colombia, el principal desafío ya no es regulatorio, sino cultural y operativo. “Durante años el objetivo de la transformación digital fue aumentar la conectividad y la capacidad de respuesta de las organizaciones. Hoy estamos entrando en una nueva etapa, donde la tecnología también debe ayudar a gestionar mejor el tiempo, reducir la carga operativa y evitar la sobreexposición digital que afecta la productividad de los equipo”, asegura.
El contexto evidencia la relevancia del tema. De acuerdo con datos de Seguros Sura sobre salud laboral en Colombia, el 34% de los trabajadores se ha ausentado de sus labores por razones relacionadas con la salud mental. A esto se suma que el agotamiento profesional o burnout continúa posicionándose como uno de los principales riesgos asociados a los nuevos entornos laborales, donde la disponibilidad permanente y la sobrecarga de información generan mayores niveles de estrés y fatiga cognitiva.
El trabajo remoto y la virtualidad
Luego de la pandemia, el trabajo remoto y los esquemas híbridos se convirtieron en una herramienta poderosa para que las personas pudieran encontrar un equilibro en su vida diaria y así obtener mayor flexibilidad, sin embargo, en algunos casos esto puede incrementar la exposición a correos electrónicos, reuniones virtuales y mensajes fuera del horario laboral, dificultando la desconexión efectiva.
Frente a esta realidad, cada vez más organizaciones están replanteando la forma en que gestionan la tecnología dentro de sus equipos. El objetivo no es reducir la digitalización, sino establecer límites que permitan aprovechar sus beneficios sin afectar la salud y el desempeño de las personas.
Entre las prácticas que vienen ganando relevancia se encuentran la programación diferida de correos electrónicos, la definición de horarios específicos para reuniones, la regulación del uso de aplicaciones de mensajería fuera de la jornada laboral y la creación de políticas internas de desconexión que trascienden el cumplimiento normativo.
Desde la experiencia de SONDA acompañando procesos de transformación digital en organizaciones de distintos sectores, una de las tendencias emergentes es la adopción de herramientas que permiten automatizar tareas administrativas, centralizar la información y optimizar la gestión de los procesos. Estas capacidades no solo mejoran la eficiencia, sino que también ayudan a reducir la fragmentación digital y las interrupciones constantes que afectan la concentración y el desempeño de los equipos.
En este escenario, la inteligencia artificial comienza a desempeñar un papel relevante para alcanzar un mejor equilibrio entre productividad y bienestar. La automatización de tareas repetitivas, la generación de resúmenes de reuniones, la gestión inteligente de flujos de trabajo y otras capacidades permiten disminuir cargas administrativas que tradicionalmente consumen una parte importante del tiempo de los colaboradores.
“La inteligencia artificial, la automatización y la analítica están permitiendo eliminar tareas repetitivas, optimizar flujos de trabajo y reducir interrupciones innecesarias. El desafío para las empresas ya no es incorporar más herramientas, sino lograr que estas generen valor sin aumentar la carga cognitiva de las personas”, agrega Sánchez.
En un entorno donde la tecnología seguirá ampliando las posibilidades de colaboración y acceso a la información, las organizaciones enfrentan el desafío de construir modelos de trabajo que permitan aprovechar la innovación sin generar una cultura de disponibilidad permanente. Más que una obligación legal, la desconexión digital se perfila como un elemento estratégico para fortalecer la productividad, la experiencia de los colaboradores y la sostenibilidad de los negocios.










