Todavía no tienen agua ni luz, pero los vecinos del pequeño pueblo de Tonosí, el más cercano al epicentro del terremoto de 7.7 que azotó Panamá el viernes, amanecieron este domingo juntos frente a la iglesia rezando.
El padre Edvin Cumes, responsable de esa parroquia y otras 32 comunidades aledañas, sonríe durante una eucaristía improvisada frente al templo por ver con vida a sus feligreses, de todas la edades incluyendo un recién nacido recogido en los brazos de su madre y hombres mayores con el sombrero folclórico de esa región panameña.
“Sentí que era preciso mostrar una acción de gracias a Dios porque, como dije en la misa, después de todo lo que hemos pasado sin ver víctimas de pérdida de vida aquí nos tiene Dios“, dijo el cura de origen guatemalteco.
El terremoto de magnitud 7.7, a una profundidad menor de 10 kilómetros en la península de Azuero, donde está Tonosí, no ha dejado víctimas mortales ni desaparecidos y menos de una treintena de heridos leves, pero sí daños estructurales principalmente en esa zona repleta de pequeños pueblos, dependiente de la agricultura y ganadería y con una población envejecida.
Daños en viviendas, escuelas y centros de salud
Según el último informe oficial de las autoridades panameñas, las edificaciones afectadas se elevan a más de mil 400 en todo el país, entre ellas unas 840 residencias y edificios de viviendas, 419 escuelas, más de 60 edificios gubernamentales, 24 centros de salud, 12 hoteles y 27 iglesias.
En Tonosí los vecinos aún duermen en las calles por las constantes réplicas que no cesan desde el viernes. Algunos están en los parques, otros cerca de la iglesia y muchos en los patios de sus hogares.
Mientras tanto, no se ha restablecido el agua ni la luz, así como tampoco ha entrado ayuda, según los vecinos, pero se ha constatado la presencia de la Cruz Roja, aparte de la entrada de tractores y retroescavadoras, y que las autoridades locales estuvieron repartiendo botellas de agua.
Las vías para llegar hasta ese pueblo están dañadas. Una de ellas es inviable por los deslizamientos de tierra, mientras que la otra ha sido despejada, pero persisten las grietas, piedras y árboles caídos.
El gobierno trabaja para despejar los accesos, mientras las empresas de electricidad intentan restablecer la luz, según constató la agencia EFE tras hacer un recorrido por las zonas afectadas este fin de semana.
Con información de EFE










