Se enciende la polémica por el uso de ivermectina para el coronavirus sin autorización en Argentina

El uso de la ivermectina para prevenir infecciones por coronavirus o tratar a pacientes contagiados está causando una gran polémica en Argentina porque hay cinco provincias que ya aprobaron este producto, a pesar de que todavía no fue autorizado por la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT).

Se trata de una droga antiparasitaria de amplio uso en medicina humana y veterinaria, con dosis definidas para conservar un patrón de tolerancia y seguridad. Actualmente, las jurisdicciones de Misiones, Salta, Corrientes y Tucumán están utilizando el fármaco para afrontar la pandemia e intentar evitar el colapso sanitario. Principalmente, se aplica sobre el personal hospitalario.

La última en sumarse fue La Pampa, que anunció el viernes que comenzará a disponer del fármaco como una política oficial. El ministro de Salud provincial, Mario Kohan, informó que el 28 de enero contarían con los primeros 1.500 tratamientos en “un plan piloto de inicio, con protocolo de investigación del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET)”.

Si todo marcha bien, el objetivo será concretar una compra mayor para aquel territorio, mientras su uso continúa extendiéndose en el país sudamericano.

Rechazos
A pesar del optimismo generado en varias jurisdicciones, se desató una lluvia de críticas provenientes de la comunidad científica y médica, remarcando que su utilización generalizada para el covid-19 es apresurada y peligrosa.

La Sociedad Argentina de Infectología (SADI), la entidad más respetada a la hora de debatir asuntos en torno a la pandemia, ya lanzó un duro comunicado en octubre expresando su rechazo sobre un posible uso masivo: “Que no se utilice la ivermectina para el tratamiento y/o profilaxis del SARS-CoV2 al margen de estudios bien diseñados, debidamente registrados, y que sean éticamente aceptables”, se lee.

La bajada de línea de esa organización es que todavía no hay datos suficientes para afirmar que su uso es efectivo. “No es una droga inocua y aún a dosis terapéuticas puede provocar un número frecuente [hasta un 10%] y considerable de efectos secundarios adversos, desde leves a graves”, agrega el documento.

La SADI afirma que, efectivamente, la ivermectina “es un potencial inhibidor de la replicación viral del SARS-CoV-2”. Sin embargo, “la evidencia disponible in vitro sugiere que para alcanzar niveles efectivos se necesitarían importantes aumentos y potencialmente tóxicos de la dosis”.

También subrayaron: “Siguiendo los lineamientos de ANMAT, la utilización de una medicación en carácter de uso compasivo solo se encuentra autorizada para pacientes debidamente identificados, lo que excluiría la utilización de la ivermectina en forma masiva como actualmente se pretende”.

Omar Sued, el presidente de la organización, enfatizó esta postura el martes en una entrevista con la TV Pública: “Tiene muchos estudios en marcha para evaluar su impacto en prevención y tratamiento, porque a nivel de laboratorio se vio que podía reducir un poco la carga viral. Pero no hay ningún estudio que nos de la tranquilidad para decir que se puede utilizar”.

Incluso remarcó que, aunque sea una droga bien conocida en el ámbito de la medicina, su uso contra el coronavirus todavía no está recomendado por la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Fuente: RT