¿Qué ha llevado a la industria petrolera al borde de la mayor crisis del siglo?

Arabia Saudí planea incrementar la producción diaria de petróleo en 2,5 millones de barriles. Mientras tanto, un cambio estimado de entre el 1% y el 2% en el equilibrio de la oferta y la demanda en el mundo es capaz de provocar una brusca fluctuación de precios.

Los precios del petróleo empezaron a desplomarse después de que Rusia se negase a reducir la producción de crudo más allá de lo que había sido acordado anteriormente con la Organización de Países Exportadores de Petróleo. A su vez, Arabia Saudí anunció que bajaría los precios de sus marcas de crudo y aumentaría la extracción.

Tras conocer estos planes, Donald Trump llamó al príncipe heredero saudí, Mohammed bin Salman, el 9 de marzo. Manifestó estar contento con los planes del reino de producir más petróleo para arrebatarle a Rusia una parte del mercado. Sin embargo, pidió que el aumento venidero de la extracción no redujese los precios tanto como para dañar a los productores estadounidenses, comunicaron varias fuentes, citadas por el medio Politico.

“Nadie pensaba que [los precios del petróleo] caerían tanto”, aseguró uno de estos interlocutores al medio.

Los precios del petróleo se desplomaron más de un 25% pasadas solo dos semanas tras esta conversación. Como resultado, no es una exageración decir que la industria petrolera se enfrenta a la mayor crisis de los últimos 100 años. La demanda del petróleo puede caer mucho más rápido, como nunca antes, según relata el periodista Ben Lefebvre en su artículo para el periódico Financial Times.

“Los precios del crudo se redujeron el doble desde principios de marzo, mientras que las aerolíneas tuvieron que cancelar los vuelos y millones de viajeros dejaron de ir en coche y pasaron a realizar un corto paseo hacia la cocina para trabajar en su portátil”, señala.

Para la industria petrolera, incluso un cambio estimado de entre el 1% y el 2% en el equilibrio de la oferta y la demanda puede servir de motivo para que los precios se disparen o se desplomen. Los últimos cálculos de los economistas revelaron que entre el 10% y el 20% del consumo global de petróleo puede desvanecerse en los meses venideros. Como resultado, Arabia Saudí está vertiendo barriles innecesarios en el mercado, resalta el medio.

La semana pasada el precio del petróleo se desplomó hasta situarse en 25 dólares por barril, el mínimo jamás registrado desde 2003. Mientras tanto, hay analistas que predicen que las cotizaciones pueden hundirse aún más, siendo de un solo dígito. De hecho, EEUU es uno de los países más interesados en que los precios del petróleo sean altos.

Según el periodista, el actual desplome ha acaecido en el peor tiempo posible para la industria, señala Lefebvre, dado que esta ya no goza del favor de los inversores.

Las acciones de la empresa británica BP perdieron más del 50% de su valor este año, llegando hasta niveles de 1995 y se hundieron por debajo del nivel registrado tras el derrame de petróleo en la plataforma Deepwater Horizon. Aquella catástrofe producida en 2010 en el golfo de México puso en cuestión la mera sobrevivencia de la empresa. A su vez, el precio de las acciones del gigante estadounidense Exxon Mobile se ha hundido un 70% durante los últimos seis años.

“Para algunos, la industria petrolera puede parecer una víctima digna. Su arrogancia ante el cambio climático, solo parcialmente revertido en los últimos años, le ha costado muchos simpatizantes”, recuerda el autor del artículo.

Sin embargo, no es difícil darse cuenta de que se avecina otra tragedia. Los miembros más débiles de la Organización de Países Exportadores de Petróleo, como Irak y Nigeria, enfrentan una gran crisis de efectivo. La mayor caída de los precios significa que estos productores lucharán por financiar sus propias respuestas nacionales a la pandemia del coronavirus. En estas circunstancias “la crisis [sanitaria] para ellos se sentirá con mayor intensidad”, concluye el periodista.

Fuente: Sputnik