Protestan miles en Cataluña tras fallo contra independentistas

Apenas habían pasado unos minutos del anuncio de la condena contra sus líderes y los independentistas catalanes ya habían salido a protestar, cortando calles y carreteras como comienzo de unas protestas que “van para largo”, aseguraban, informó la Agencia EFE.

“Hoy será un día histórico, se nota en el ambiente. Están pasando cosas muy bestias, no nos podemos quedar en casa”, consideró Oscar Quiles, empresario inmobiliario de 47 años.

La condena del Tribunal Supremo de entre 9 y 13 años de cárcel para nueve de los independentistas juzgados por el intento de secesión de octubre de 2017 se publicó cuando llegaba a su oficina.

Sin pensárselo llamó a su madre para ir juntos a la plaza Cataluña, en el centro de Barcelona, punto de encuentro de las numerosas manifestaciones espontáneas formadas desde primera hora de la mañana.

A mediodía, la plaza ya estaba a rebosar con miles de personas con banderas independentistas y pancartas con consignas como “libertad presos políticos” o “lo volveremos a hacer”.

Los manifestantes después se dirigieron hacia el aeropuerto con intención de bloquearlo.

Las concentraciones causaron retrasos y atascos en las carreteras que llevan al aeropuerto.

Protestan miles en Cataluña tras condena a líderes independentistas
Por ello, la aerolínea de bajo costo Vueling (filial de Iberia), se vio obligada a cancelar de momento quince vuelos con salida desde El Prat. Además, las protestas obligaron a cortar parcialmente la circulación en algunas estaciones ferroviarias de la ciudad.

“La gente está muy caliente, se nota en el ambiente”, advertía este empresario.

Además, el servicio de ferrocarril de alta velocidad fue interrumpido en la ciudad de Gerona (noreste de España), después de que un centenar de manifestantes ocuparan las vías fuera de la estación.

Las protestas en Cataluña, especialmente en las grandes ciudades, están vigiladas por un fuerte dispositivo de seguridad, tanto de la policía regional catalana como de los cuerpos estatales (Policía Nacional y Guardia Civil), que han enviado a la región a 2 mil efectivos adicionales para asegurar el orden público.

La tensión se respiraba desde el amanecer en esta ciudad. Un helicóptero sobrevolaba el cielo nublado y numerosas furgonetas policiales protegían posibles objetivos de las protestas como la principal estación de trenes, las dependencias judiciales o el aeropuerto.

En previsión de una sentencia condenatoria, los separatistas hacía semanas que se preparaban e incluso crearon una plataforma llamada Tsunami Democrático para organizar las protestas.

“¡Mañana todos listos! Cuando salga la sentencia, la respuesta será inmediata”, advertía esta asociación, cuyos impulsores se mantienen anónimos, en un grupo de la aplicación de mensajería Telegram con 150 mil seguidores.

Y así fue: apenas unos minutos después, se formaron manifestaciones espontáneas frente a los puestos de trabajo, numerosos universitarios abandonaron las aulas e incluso los diputados separatistas organizaron una protesta dentro del Parlamento regional.

Para los próximos días están previstas marchas de varios días para paralizar la región, manifestaciones en numerosas localidades y una huelga general el viernes.

“Ahora lo que tenemos que hacer es movilizarnos y dar la cara por ellos (los condenados). Movilizaciones pacíficas pero determinadas”, explicó en una de las primeras protestas en Barcelona Joan Guich, estudiante de matemáticas de 19 años.

“La única vía que nos queda es la desobediencia. Esta semana será toda de movilizaciones y va para largo”, añadía unos metros más allí Juli Cuellar, funcionario de 44 años.

Todas ellas se unieron en la plaza Cataluña, donde los había convocado a las 13H00 (11H00 GMT) la misteriosa plataforma Tsunami Democrático para darles nuevas órdenes.

Sus impulsores son anónimos y aseguran no depender de asociaciones ni partidos separatistas, aunque estos están informados de su funcionamiento interno. Entre ellos se comunican por aplicaciones de mensajería criptadas como Wire.

“No sabemos exactamente qué tendremos que hacer”, reconocía Arnau Font, dependiente de una tienda de tecnología de 22 años que se tomó toda la semana de vacaciones para implicarse en las protestas.

“Pero tenemos que implicarnos. Ahora mismo siento mucha impotencia por las sentencias, cuando me enteré tenía ganas de llorar”, afirmó.

La incertidumbre se terminó unos minutos después, cuando un mensaje de Telegram del llamado Tsunami Democrático llegó a los móviles de muchos presentes.

“Ha llegado el momento de hacer sentir nuestra voz al mundo. Objetivo: detener la actividad del aeropuerto de Barcelona”, anunciaba este mensaje, recibido en la plaza a gritos de ‘Todos al aeropuerto’.