Noruega guardó el dinero de su petróleo para el futuro… y es hoy: va sólo por energía limpia

Ni petróleo ni gas, esa fue la decisión que tomó el Parlamento de Noruega al retirar 5 mil 700 millones de dólares de inversión en combustibles fósiles para apostarle a las energías renovables.

La decisión no es repentina y ha sido posible porque todos los partidos políticos están de acuerdo en reducir el riesgo ante la incertidumbre del futuro del petróleo.

Los precios del crudo han caído en los últimos años, pasando de hasta 70 dólares por barril a los 40. Esta semana, el Ministro de Energía de Rusia, Alexander Novak, no descartó que los precios puedan caer hasta los 30 dólares por barril en caso de no prolongarse el acuerdo vigente entre la OPEP y Rusia.

Noruega, que creó el fondo soberano en 1990 para protegerse de los vaivenes del crudo, ha seguido la recomendación de Norges Bank, la entidad gestora de esta cartera de inversiones que depende del Ministerio de Finanzas. Este organismo avisó a finales de 2017 de que la riqueza noruega estaba muy expuesta por el riesgo del precio del petróleo y aconsejó aligerar el peso de inversiones en crudo, carbón y gas en esta cartera.

Los noruegos crearon con los ingresos del petróleo el mayor fondo soberano del mundo, con un capital estimado en un billón de dólares. Parte de esa gigantesca cartera se usará para energías limpias: El Parlamento de Noruega ordenó desinvertir en empresas de crudo y gas por valor de 5 mil 700 millones de dólares, el 2 por ciento de su cartera.

Se trata de la mayor desinversión que se conoce en energías fósiles hasta la fecha, y se debe al riesgo que representa la crisis climática para la economía noruega.

El fondo soberano noruego es una máquina de inversión presente en más de 9 mil empresas que posee de media el 1.3 por ciento de todas las compañías que cotizan en bolsas del mundo, lo cual significa que la decisión de hoy influirá en todos los mercados internacionales.

En entrevista con ElDiario.es, Bill Mackibben, fundador de 350.org, el mayor movimiento mundial de desinversión en energías fósiles, dijo que este paso que dio Noruega no es solo financiero, también es ético: “Esta desinversión, que supone la mayor que se conoce, viene de gente profundamente experimentada en la industria del petróleo y deja claro que el dinero inteligente está huyendo de este sector por razones financieras y morales”.

En 2015, Norges Bank, la entidad que gestiona el fondo soberano, fue rotunda y anunció una guía de inversión ética, dejando claro que “hay empresas en las que elegimos no invertir. Estas incluyen compañías que violan las normas morales fundamentales o imponen sustanciales costes a la sociedad con sus operaciones. Al no invertir en estas corporaciones, reducimos nuestra exposición a riesgos inaceptables”.

También puso en el mismo bloque a las armas, el tabaco y el carbón. Sobre este último sector, el fondo soberano deberá respetar el tope de 20 millones de toneladas anuales, el equivalente a 10 mil megavatios de electricidad, lo cual supone de facto sacar miles de millones más en compañías carboníferas como el gigante alemán RWE o la suiza Glencore.

Además, y por primera vez, el fondo podrá invertir 20 mil millones de dólares en renovables, tras un análisis encargado por el Ministerio de Hacienda en el que se estima que el valor del mercado mundial de infraestructuras de tecnologías limpias crecerá casi un 50 por ciento, de 2 mil 700 millones de dólares en 2017 a 4 mil 200 millones en 2030.

Fuente: Sin Embargo