“No hay amenaza de radiación”: Putin se pronuncia sobre la explosión en el noroeste de Rusia

El presidente de Rusia, Vladímir Putin, ha asegurado que no hay riesgo de un aumento en los niveles de radiación tras la explosión ocurrida el pasado 8 de agosto durante la prueba de un sistema de propulsión de combustible líquido en la región rusa de Arjánguelsk, que causó la muerte de cinco especialistas e hirió a tres.

“No hay amenaza allí, y tampoco existe un aumento en el fondo [de la radiación]”, afirmó el presidente ruso a la prensa este lunes, antes de comenzar la reunión con su homólogo francés Emmanuel Macron.

Putin explicó que se enviaron expertos —incluidos especialistas independientes— al lugar del accidente, “que ahora monitorean la situación”. “Recibo informes de nuestros expertos —tanto expertos militares como civiles— no vemos cambios serios allí”, recalcó el mandatario. Aun así, “se están tomando medidas preventivas para que no haya sorpresas”, subrayó.

Putin anunció también que los especialistas que fallecieron o resultaron heridos como resultado del accidente “desempeñaron una función estatal crucial” y obtendrán condecoraciones del Estado.

Niveles de radiación

El día del estallido se registró en la ciudad de Severodvinsk, cercana al lugar del accidente, una subida del fondo radiactivo que, no obstante, no duró más de una hora. Según el Servicio Federal de Hidrometeorología y Vigilancia Ambiental de Rusia (Roshydromet), el valor máximo detectado alcanzó los 1,78 microsieverts por hora (mSv/h), 16 veces más que la media habitual (0,11 mSv/h).

Sin embargo, análisis de suelo mostraron que la explosión no ha tenido consecuencias duraderas y, dado que el nivel relativamente alto de radiactividad no se prolongó durante mucho tiempo, su efecto en la salud es “insignificante”, aseveraron desde el Ministerio de Situaciones de Emergencia ruso.

El físico Leonid Bolshov, de la Academia de Ciencias de Rusia, explicó que la cantidad máxima de radiación a la que fueron expuestos los habitantes de Severodvinsk es mucho menor de la que recibimos durante los exámenes médicos de rayos X o comparable con la que un pasajero recibe durante una hora de vuelo en un avión a 10 kilómetros de altitud.

Fuente: RT Noticias