Mujer, indígena y pobre: la triple discriminación que la pandemia exacerbó en América Latina

Ser mujer, indígena y pobre, esta trinidad de discriminaciones que sufren las mujeres de los pueblos nativos de las Américas se ha exacerbado con la pandemia de la COVID-19, cuyo virus azota a sus territorios y se vuelve una amenaza más junto a las distintas violencias de siempre.

Desde las mujeres inuit de Canadá hasta las mapuches de Chile, prácticamente ninguna indígena se ha escapado del aumento de esta triple discriminación a medida que América se ha consolidado como epicentro mundial de la pandemia, con más de 4.7 millones de contagios detectados y más de 233 mil fallecidos.

Las nativas del continente americano, cuya población se calcula en más de 25 millones, se han visto más desamparadas, vulnerables y expuestas con las medidas de aislamiento y protocolos de prevención de los distintos estados, aplicados sin tener en cuenta las costumbres y tradiciones de estas comunidades.

Sin trabajo y confinadas en sus viviendas, la pandemia ha agudizado su escasez de recursos económicos y a muchas de ellas las ha dejado aún más a merced de la violencia machista de sus parejas o convivientes.

Todo ello también ha dificultado su acceso a la salud en un momento de primera necesidad, a servicios básicos como el agua, y también a la Justicia y al derecho a denunciar cualquier agresión. Incluso les ha forzado a emigrar cientos de kilómetros.

VIOLENCIAS

“Por eso nosotras usamos el término violencias en plural”, aclaró a Efe la peruana Tarcila Rivera, coordinadora del Enlace Continental de Mujeres Indígenas de las Américas (ECMIA) y hasta el año pasado miembro del Foro Permanente para las Cuestiones Indígenas de las Naciones Unidas (ONU).

“No escapamos a los problemas de la violencia doméstica, sexual y el racismo, que para nosotras es una forma de violencia tremenda que daña la autoestima”, recordó Rivera, quien también es fundadora y vicepresidenta del Centro de Culturas Indígenas del Perú (Chirapaq).

Los peores episodios de discriminación y violencia contra mujeres indígenas han quedado reunidos en un informe emitido por el ECMIA, una red integrada por más de 30 organizaciones indígenas de 23 países.

El documento recoge la situación en cada país de las Américas afectado por la pandemia del virus SARS-CoV-2 y ofrece una serie de recomendaciones a los Estados, entre ellas una demanda histórica: ser reconocidas de manera efectiva como sujetos de derecho para contribuir realmente al progreso de sus países.

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