Arrestan a 70 libaneses en protestas contra crisis económica

Miles de libaneses se manifestaron el viernes por segundo día consecutivo contra la corrupción y las difíciles condiciones de vida en el país, tras lo que el primer ministro libanés dio 72 horas al gobierno para apoyar sus reformas.

“Nuestros socios en el gobierno deben darnos una respuesta clara y definitiva que sea convincente para mí, para los libaneses y para la comunidad internacional” para demostrar que “todos hemos optado por reformas, para acabar con el despilfarro y la corrupción”, advirtió Saad Hariri.

En un discurso televisivo muy esperado, el primer ministro dijo que, si ello no ocurre, tiene previsto hacer otra alocución al terminar ese plazo. Responsabiliza a miembros de la coalición de obstaculizar sus esfuerzos por avanzar con reformas.

Tras el discurso, la noche de este viernes estallaron fuertes disturbios en el centro de la capital, donde las fuerzas del orden lanzaron gases lacrimógenos para dispersar a una multitud que protestaba frente a la sede del gobierno.

Al menos 52 antimotines resultaron heridos y hubo 70 arrestos, informaron las fuerzas de seguridad en Twitter. Se desconoce el número de manifestantes heridos.

Las manifestaciones estallaron tras el anuncio el jueves por parte del gobierno de un impuesto sobre las llamadas que se efectúen a través de las aplicaciones de mensajería internet.

Las autoridades acabaron por renunciar a ella ante la presión popular, pero el hastío se canalizó hacia la situación económica y política en general.

En las últimas semanas, la tensión fue en aumento en Líbano donde empeora la situación económica, con temores a una devaluación y escasez de dólares en los mercados de cambio.

La clase política es acusada de corrupción y mercantilismo en un país con edificios en malas condiciones y donde los ciudadanos se quejan del costo de la vida.

Al grito de “Revolución, revolución” y “el pueblo quiere la caída del régimen”, los libaneses, en su mayoría jóvenes, salieron a la calle inmediatamente tras el anuncio el jueves por la noche de la tasa, una medida que buscaba generar ingresos para el Estado.

En la capital, los manifestantes bloquearon numerosas carreteras, como la que lleva al aeropuerto internacional en Beirut, quemando neumáticos y contenedores de basura.

Cerca de la sede del gobierno en el centro de Beirut, hubo enfrentamientos entre la policía y los manifestantes que querían tomar por asalto el edificio. Las fuerzas de seguridad lanzaron gases lacrimógenos para dispersarlos.

El viernes por la mañana, los manifestantes volvieron a salir a la calle en la capital y en otras ciudades.

Fuente: La Jornada