Austin. Wilber Garcés recorría las calles de Austin, Texas, para entregar un pedido. Migrante venezolano, laboraba haciendo repartos con su vehículo. En el camino, cuenta, un agente estadunidense de migración lo chocó y le disparó. Ahora está detenido y con la bala aún en el cuerpo.
Garcés recibió el pasado domingo un balazo en el torso por parte de un integrante del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés), en un nuevo incidente que pone el foco en los operativos migratorios impulsados por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump.
El hombre de 28 años fue llevado primero al hospital y luego trasladado a un centro de detención en Pearsall, unos 200 kilómetros al suroeste de Austin. En conexión telefónica con la prensa, Garcés denunció que aún tiene el proyectil alojado en el cuerpo.
“Tengo mucho dolor porque el disparo me fracturó la clavícula y en el hospital que me llevaron no me pudieron sacar la bala porque está cerca de la médula espinal (…) Estoy un poco mal, tengo la bala allí adentro todavía”, contó durante una conferencia de prensa, donde estaba también su esposa, Elizdar.
El Departamento de Seguridad Nacional (DHS), a cargo del ICE, informó la madrugada del lunes que Garcés se encontraba en condición estable y “bajo custodia federal en espera de su expulsión”. Añadió que había “ingresado ilegalmente al país” durante el gobierno de Joe Biden (2021-2025).
Pero la abogada de Garcés, Kate Lincoln-Goldfinch, aseguró que su defendido ingresó legalmente en 2024 a través del programa denominado CBP One, implementado por la administración Biden. Estaba en el país bajo libertad condicional, solicitando asilo y posee un permiso de trabajo válido.
La abogada explicó que la orden de deportación se dio luego de que Garcés no acudió a su audiencia de migración, porque la citación fue enviada a una dirección donde él ya no vivía.
Lincoln-Goldfinch indicó que presentarán una medida cautelar para su liberación y su atención médica.










