Religiosos sin castigo por delitos sexuales, de 153 carpetas hay solo 5 sentencias

En una comunidad indígena de Oaxaca, uno de los cerca de 50 casos de violencia sexual presuntamente cometidos por el padre católico Gerardo “N” y detectados por un grupo de sacerdotes salió a la luz a principios del siglo XXI. Un traje de monaguillo develó la agresión sexual que sufrió Leonardo —nombre ficticio— cuando cursaba la primaria, y de la que no habló durante años.

Uno de sus familiares narró que cuando fue a la parroquia a entregar la prenda que el niño usaba en misa, se enteró de que él podría estar dentro de las víctimas del religioso: “Hablé con el nuevo sacerdote y me preguntó por el niño. Le platiqué que intentó suicidarse, que tuvo unos cambios de comportamientos muy feos y raros. No dimos con lo que tenía… Así fue como nos platicó que hubo casos de pederastia”.

Nadie lo consideró un riesgo porque se llevaba bien con los jóvenes: “En ese momento había un paro magisterial aquí en Oaxaca y no estaban yendo a clases, considerábamos que la iglesia era el mejor lugar”, recordó.

Ocho estados castigan la pederastia.   A nivel federal y en Baja California, Colima, Chiapas, Durango, Guerrero, Veracruz, Tabasco y en Sonora —que, aunque no lo nombra así, lo reproduce del Código Penal Federal— se contempla la pederastia como un delito.

Entre los señalados como presuntos agresores sexuales se encuentran sacerdotes, pastores, maestros de catecismo, músicos de las iglesias e integrantes de diversas  asociaciones religiosas.

En entrevista, Alfonso Miranda Guardiola, secretario General de la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM) y obispo auxiliar de Monterrey, dijo que “los sacerdotes o clérigos que han sido notificados  al Ministerio Público en el caso de la CEM son 106”.

Sin embargo, a principios de este año indicó que la cifra ascendía a 271 investigados. Se le buscó sin éxito para hablar de la discrepancia.

Por|EL UNIVERSAL