Reforma: Guerreros Unidos mató a 20 indigentes para que PGJ “tuviera pruebas” del caso Iguala

La organización criminal Guerreros Unidos habría asesinado a 20 indigentes para simular que sus restos eran los de los 43 estudiantes normalistas de Ayotzinapa, desaparecidos la noche del 26 de septiembre de 2014, en Iguala, Guerrero, según reveló esta mañana el periódico Reforma.

De acuerdo con la declaración que dio el hombre identificado como “Juan”, quien sería presunto líder de Guerreros Unidos, los homicidios tuvieron el objetivo de que la entonces Procuraduría General de Justicia (PGJ) de Guerrero, encabezada en ese momento por Iñaki Blanco Cabrera, tuviera pruebas de la desaparición de los jóvenes.

“En un primer momento agarraron a unos 20 indigentes y los metieron a las fosas, atrás de Pueblo Viejo, y dado que el asunto estaba muy mediático, dijeron que la Fiscalía, o sea Iñaki, que no iba a resultar y fueron a los lugares donde en un primer inicio habían tirado los restos de los estudiantes para ir a preparar lo del basurero de Cocula”, afirmó el testigo protegido, según la información a la que tuvo acceso Reforma.

Ante la Fiscalía General de la República (FGR), “Juan” reveló que la estrategia fue realizada entre Guerreros Unidos y Wenceslao Elizalde Zempoalteca, excoordinador de la Policía Ministerial, por lo que a este último fue a quien le entregaron las cenizas de estudiantes incinerados en la funeraria “El Ángel”, las cuales fueron dispersadas con otras “evidencias” en el basurero de Cocula.

“Sobre estas ‘evidencias’, el Gobierno estatal y la PGR [la extinta Procuraduría General de la República] construyeron la denominada ‘verdad histórica’”, concluyó Reforma.

Desde ayer, el medio dio a conocer que este mismo testigo protegido aseguró que los estudiantes fueron detenidos por un convoy de operación conjunta entre militares, policías y sicarios.

La persona dijo que se detuvieron a 30 personas más, es decir, en total a 73, pero sólo una parte de ellas fueron interrogadas en el 27 Batallón de Infantería, ubicado en Iguala, Guerrero. Después, fueron entregadas al grupo criminal para que las desaparecieran, algunas ya muertas.

Derivado de estas declaraciones fue que se detuvo al militar José Martínez Crespo, quien fue aprehendido el pasado 12 de noviembre, y se liberaron al menos 17 órdenes de aprehensión más en contra de militares relacionados con los hechos.

Fuente: Sin Embargo