Por falta de ductos, las nuevas gasolineras en México mejorarán los precios en 10 años: analistas

La británica BP, una de las firmas más importantes del sector de hidrocarburos en el mundo, inauguró el jueves su primera gasolinera en el Estado de México frente a las torres de Satélite. Con ello se convirtió en la octava empresa en vender combustibles en el país diferente a Petróleos Mexicanos (Pemex).

El vicepresidente de Desarrollo Comercial de BP, Richard Hardy, destacó que este año planean establecer 200 estaciones de servicio y, en cinco años, un total de mil 500 gasolineras distribuidas principalmente en el centro del país.

Desde este año los mercados de gasolinas y diésel en México transitan de un modelo de proveedor único (Pemex) de casi 80 años a un esquema abierto en el que jugadores privados invertirán en los próximos años alrededor de 16 mil millones de dólares en infraestructura y competirán para abastecer de combustibles al “acelerado” aumento de demanda.

Esta acción se suma al proceso de liberalización de precios de los combustibles al comportamiento del mercado internacional, el cual comenzará en el norte el 30 de marzo y finalizará en el sur el 30 de diciembre.

El analista energético Arturo Carranza explicó que en un mercado de gasolina y diésel donde sólo proveía Pemex [un mercado monopólico] y los precios son administrados por el Gobierno federal, los actores particulares “no están interesados” en participar porque no hay ganancias. Pero cuando se liberalizan los precios, como sucederá en tres semanas, corren de acuerdo a la oferta y la demanda entonces las ganancias de las compañías “ya dependen de su eficiencia”.

Actualmente Pemex cuenta con 11 mil 400 gasolineras para atender a más de tres mil vehículos. Antes de BP, las marcas de estaciones de servicio Petro-7, Oxxo Gas, Hidrosina (del grupo La Gas), Costco, Chevron-Texaco y Gulf llegaron a hacerle competencia a la empresa estatal por lo que hay alrededor de mil estaciones en manos de firmas privadas.

Sin embargo, la presencia de competencia no reducirá los precios significativamente en el corto plazo hasta que se desarrolle el mercado y se amplíe la infraestructura de almacenamiento, distribución y transporte marítimo, ferroviario y por ductos, dijo el analista energético Arturo Carranza.

La llegada de nuevas marcas “debe influir en los precios en el largo plazo” conforme se desarrolle el mercado: que ya no solo Pemex sea el proveedor sino también otras empresas puedan vender gasolinas, que haya ductos suficientes donde se puedan transportar, terminales para almacenar y repartir los combustibles y que haya muchos puntos de venta distribuidos entre determinadas distancias.

“En la medida en que esto se detone habrá la posibilidad de que se reduzcan los precios de las gasolinas. Esto es un proceso de largo plazo y es un camino que no está fácil. Depende de las acciones que se tomen y el anuncio que hizo BP va en este sentido de apostarle a un mercado apenas incipiente por lo que esto puede ser en diez años”, afirmó.

Actualmente los combustibles oscilan entre los 15 y 18 pesos por litro, con base en el precio internacional del petróleo, el tipo de cambio, costo de refinación, transporte y almacenamiento, así como el IVA y el Impuesto Especial a Productos y Servicios. El incremento este año en estos precios energéticos, junto con el dólar en 20 pesos, presionó al alza la tasa de inflación hasta 4.86 por ciento en febrero y con ello el precio de otros bienes y servicios.

Pemex, expuso el analista en entrevista, “tenía la prioridad” de producir petróleo para exportarlo y con ello contribuir a las finanzas públicas mediante los ingresos petroleros. La producción y exploración es la parte de la cadena de valor donde están las principales ganancias.

“En la medida de sus posibilidades construyó estaciones de servicio, de almacenamiento, de reparto y poliductos. El presupuesto de Pemex era limitado y lo tenía que repartir a actividades de exploración, refinación , transporte, comercialización y expendio. Pero en un negocio le das prioridad a lo que más te da utilidad y eso es la exploración y producción”, afirmó.

Juan Pablo González Córdova, presidente de la Asociación Mexicana de Empresarios Gasolineros (Amegas), ha reiterado que Pemex “ha sido abandonado a su suerte desde hace años” porque no se invirtió en su infraestructura.

“La red de poliductos que hay en el país para el transporte, muchos ya oxidados y sin la tecnología de otros países, se dejó de construir desde hace 30 años al igual que las refinerías”, destacó.

Hasta dentro de dos o tres años, calculó, las nuevas empresas privadas podrán construir sus refinerías, poliductos y centrales de almacenamiento (que equivalen a 500 gasolineras). “Requiere de muchos estudios y permisos”, precisó el gasolinero.

“SON INSUFICIENTES E INEFICIENTES”: SENER
El Secretario de Energía, Pedro Joaquín Coldwell, durante el evento de BP celebrado en un museo en Chapultepec, aseguró que la entrada de nuevos participantes “promoverá la modernización de la infraestructura que nos permitirá hacer eficientes los costos de logística hoy altamente distorsionados e incrementar la capacidad de almacenamiento a fin de garantizar un abasto confiable y continuo de combustibles”.

El funcionario expuso que en los últimos 13 años, México incrementó aceleradamente su consumo de combustibles y pasó de ser el octavo al cuarto consumidor de gasolinas en el mundo, pero desde hace casi dos décadas no se han construido nuevas terminales de almacenamiento y las 89 que existen “son insuficientes”.

Respecto a la capacidad de inventario, destacó que al ser tan solo de tres días es “muy por debajo” de la recomendación internacional de al menos 30 días. En logística, el sistema para transportar petrolíferos “es caro e ineficiente” y dado que la red de ductos de 17 mil kilómetros no ha crecido desde hace 17 años se ha tenido que recurrir a los autotanques para trasladar combustibles a pesar de que resultan 14 veces más onerosos.

Guillermo García Alcocer, comisionado presidente de la Comisión Reguladora de Energía (CRE), dijo en febrero pasado durante un evento en el Tecnológico de Monterrey que el costo de logística por transportar los combustibles a los puntos de venta influye en el precio final, por lo que “hay oportunidades para mejorarla con un tren o barco”.

Ante esta apertura a marcas privadas, se espera en “los próximos años” una inversión de alrededor de 4 mil millones de dólares en ductos, tanques y trenes, y 12 mil millones de dólares adicionales se usarán para duplicar la cifra de estaciones de servicio en la nación. Adicionalmente, la política pública de almacenamiento generará inversión por 2 mil 400 millones de dólares, destacó el Secretario de Energía.

Durante estos diez años en que se desarrolle el mercado, destacó el analista Arturo Carranza, se podrían encontrar obstáculos normativos y legales que dependerán de la Comisión Reguladora de Energía (CRE), si no manda señales claras de continuar reflejando los precios de los combustibles y que se construyan estaciones de venta entre ciertas distancias, lo cual pasa también por supervisión de autoridades municipales y estatales.

LA EXPANSIÓN DE LAS OCHO MARCAS
Por lo pronto, se anunció una “temporada abierta” en la cual Pemex rentará un porcentaje de su capacidad de almacenamiento y transporte en subastas para los nuevos participantes.

Además, ante la falta de infraestructura local, se adelantó la libre importación de combustibles para que las empresas puedan ir programando sus inversiones en almacenamiento y comercialización de gasolinas. El mes pasado la Sener autorizó 203 permisos para importar gasolinas y 277 para diésel.

BP ya tenía presencia en el país desde hace 50 años mediante los lubricantes Castrol y luego al ganar la exploración de un campo petrolero de aguas profundas en la cuarta licitación de la Ronda Uno. Ahora ofrecerá gasolina con tecnología Active, la cual ayuda a proteger a los motores de suciedades para expandir su rendimiento a largo plazo.

La petrolera detalló que esta inversión se dividirá en compra de gasolineras actualmente operadas por la empresa estatal Petróleos Mexicanos (Pemex) y la construcción de nuevas estaciones de servicio.

Además, la firma británica también está interesada en la construcción de ductos y terminales de almacenamiento para el proceso de distribución de los combustibles.

Por parte de las otras marcas, el pronóstico de la estadounidense Gulf es colocar unas 2 mil estaciones en los siguientes tres años y en principio espera importar al menos un 50 por ciento de su gasolina de distintos lugares según la oferta y las condiciones, incluido Estados Unidos y Europa.

La también estadounidense Cotsco Gas instalará 27 bombas en Culiacán, Sinaloa, San Luis Potosí y Mérida, Yucatán.

La marca Chevron-Texaco operará sus primeras gasolineras en el segundo semestre de 2017 y Grupo Hidrosina, de La Gas, inauguró su primera gasolinera en avenida Reforma en la Ciudad de México el año pasado.

Sin Embargo