Mantas contra AMLO podrían ser más bien mensajes para dañar a cárteles rivales: InSight Crime

Por Cat Rainsford

En los últimos meses han aparecido diversos mensajes amenazantes de grupos criminales contra el Presidente de México, pero el objetivo de esta práctica no está claro, lo que plantea interrogantes sobre las intenciones de los panfletos.

La primera de las llamadas “narcomantas” —pancartas con mensajes de organizaciones criminales— dirigidas al Presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO) apareció en Guanajuato en enero de 2019. Supuestamente estaba firmada por José Antonio Yépez Ortiz, alias “El Marro”, líder del Cártel de Santa Rosa de Lima, grupo dedicado al robo de petróleo.

El mensaje anunciaba que habría consecuencias por la militarización de la guerra del Presidente contra los ladrones de crudo, en estas palabras: “[Presidente] Andrés Manuel López Obrador, te exijo que saques a la Marina, Sedena y fuerzas federales del estado, si no te voy a empezar a matar gente inocente”.

Luego apareció una “narcomanta” del Cártel Arellano Félix en Tijuana. El mensaje también estaba dirigido a López Obrador, y amenazaba con tomar represalias por haber desplegado mil 800 efectivos en el estado.

Un segundo panfleto atribuido al Cártel de Santa Rosa de Lima apareció en Guanajuato en abril, y en él se amenazaba con poner explosivos en la casa de la familia presidencial. En una conferencia de prensa en el mes de julio, López Obrador dijo además que en su casa habían dejado un mensaje amenazante.

Las narcomantas han aparecido de manera regular en México durante al menos 10 años, atribuidas prácticamente a todas las principales organizaciones criminales del país. Se han utilizado sobre todo para amenazar a grupos rivales e intimidar a las poblaciones locales, pero su uso para confrontar directamente la política presidencial es reciente.

ANÁLISIS DE INSIGHT CRIME

Al parecer, lo que buscan estas narcomantas mediante las amenazas públicas es instigar una fuerte respuesta de las autoridades, lo que genera especulaciones sobre sus verdaderas intenciones. ¿Son intentos de los cárteles pequeños por aumentar su prestigio? ¿O son panfletos falsos, puestos por los cárteles para desviar la atención estatal hacia sus rivales?

A pesar de que López Obrador prometió poner fin a la “guerra” contra los cárteles, el mandatario se ha tomado estas amenazas a modo muy personal. Después de la primera manta que apareció en Guanajuato, se propuso acabar con el Cártel de Santa Rosa de Lima, como una de sus principales prioridades de seguridad. Seis meses más tarde, una serie de operaciones militares y policiales lograron aislar a Yépez Ortiz y debilitaron seriamente a su organización.

Sin embargo, Yépez Ortiz ha negado tajantemente haber escrito la amenaza, alegando que fue un montaje del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG). Esta organización también está involucrada en el robo de petróleo en Guanajuato y se beneficiaría mucho de la desaparición de su rival.

Asimismo, a la narcomanta firmada por el Cártel Arellano Félix en Tijuana le siguieron tres mantas más, en las que el cártel negaba su responsabilidad y afirmaba que el mensaje había sido enviado por su rival, el CJNG.

Hasta ahora, ninguno de los principales actores criminales de México ha firmado ningún panfleto contra el Presidente. El Cártel de Santa Rosa de Lima es un grupo local especializado en una economía criminal. El Cártel Arellano Félix, aunque solía ser muy poderoso en el noreste de México, ya no es más que una sombra de lo que solía ser.

Pero si estos intimidantes mensajes son un intento de los grupos pequeños por dar un duro golpe a sus grandes rivales, no son en realidad una gran amenaza. Mientras que las narcomantas de los grandes cárteles han sido con frecuencia dejadas junto a sangrientos escenarios, sobre todo al lado de cuerpos desmembrados, estas recientes amenazas carecen en general de fundamento.

En el caso del Cártel de Santa Rosa de Lima, su primer panfleto contra López Obrador decía además que se había dejado un camión cargado de explosivos en las afueras de una refinería en Salamanca, Guanajuato; sin embargo, el camión estaba vacío.

Fuente: Sin Embargo