Familias de Tierra Caliente emprenden el éxodo para huir de la violencia

Los enfrentamientos ocurridos en las últimas semanas entre grupos del crimen organizado en la región de Tierra CalienteMichoacán, han provocado que cientos de personas abandonen sus casas para salvar sus vidas. 

Por ejemplo, en El Aguaje “todos los negocios cerraron, la gente ha huido, y ahora es un pueblo fantasma”, aseguró en entrevista con Latinus Miguel López, presbítero de la Parroquia de Nuestra Señora de Guadalupe en Aguililla.

El éxodo comenzó en octubre pasado, luego del asesinato de 13 elementos de la policía michoacana, quienes fueron emboscados por el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), en la comunidad de El Aguaje. Desde entonces, los enfrentamientos entre grupos antagónicos del crimen organizado han aumentado y la violencia se ha agudizado en la región, comentó el padre.

De acuerdo con fuentes consultadas, los enfrentamientos se deben a que el CJGN y Cárteles Unidos (compuesto por ex integrantes de grupos criminales como los Viagras, la Familia Michoacana y los Caballeros Templarios) se disputan desde hace meses el control del territorio y los recursos provenientes de delitos como las extorsiones, secuestros y cobro de cuotas.

Desde agosto del año pasado el CJNG ha intentado apoderarse de varios municipios en la entidad: Buenavista, Tepalcatepec, Los Reyes y Aguililla (este último, tierra del líder del CJNG, Nemesio Oseguera). 

En Aguililla, cabecera del municipio del mismo nombre, también hay quienes han abandonado la comunidad, aunque “la situación está relativamente tranquila”, dijo el padre Miguel López. 

Aquí el mayor problema, agregó, es el desabasto de productos básicos, ocasionado por los constantes bloqueos que hacen los grupos delincuenciales. 

“Nosotros dependemos totalmente de lo que compramos fuera. Por ejemplo ayer en la tarde no había un solo huevo, un solo jitomate, porque los carros que salen, por ejemplo a Zamora, a traer verdura y otros productos, como estaba bloqueado no pudieron surtir. No hay gasolina”, señaló. 

Quienes no han tenido otra opción más que permanecer en El Aguaje pese a la violencia, comentan la precariedad y el terror en el que viven. “No hay trabajo. Aquí vivimos del corte del limón y el grupo delictivo que hoy tiene el control prohibió el corte. Por eso, muchos también se fueron”. 

En la comunidad de La Ruana, del municipio de Buenavista, algunos habitantes comentaron que por ahora ellos están tranquilos, debido a que la Guardia Nacional, la policía estatal y el ejército tienen mayor presencia, como respuesta a denuncia de la violación a una joven de 15 años, por parte de los delincuentes que suelen “hacer y deshacer sin que ninguna autoridad haga nada”.

El último enfrentamiento entre grupos antagónicos ocurrió la mañana de este martes, en la comunidad de División del Norte, del municipio de Buenavista Tomatlán, en el que murió una persona.

A pesar de que la violencia se ha desbordado y los enfrentamientos son muy evidentes, comentó el padre Miguel, “ningún gobierno hace nada. El municipal no existe, en el estatal la gente no confía, y la Guardia Nacional, pues nos ayuda a mover carros y liberar los caminos bloqueados por los delincuentes y a veces a repeler las agresiones”.

Información de Latinus