Con el objetivo de generar pigmentos para las industrias farmacéutica, alimenticia o textil, por ejemplo, y que sean amigables con el medioambiente, investigadores del Instituto de Biotecnología (IBt) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) estudian microalgas con las cuales se pueden elaborar esos colorantes.
Actualmente hay un auge por estas sustancias, ya que cada vez se pretende usar menos colorantes artificiales o sintéticos”, explicó la investigadora del Departamento de Ingeniería Celular y Biocatálisis del IBt de la UNAM, Daniela Morales Sánchez, en un comunicado emitido este domingo por la institución
Explicó que los pigmentos son sustancias que absorben la luz a diferentes longitudes de onda y emiten cierto color.
Buscamos que sea sustentable. Las microalgas pueden también ayudar a disminuir la contaminación porque se alimentan de dióxido de carbono, que es su fuente de carbono y luz; su cultivo a gran escala favorecería el medioambiente”, detalló.
Morales Sánchez contó que trabaja con microalgas a partir 2010. Primero, para biocombustibles y posteriormente para productos de alto valor como los pigmentos y ácidos grasos poliinsaturados, para lo cual trabaja con microalgas polares.
Además, junto con su equipo del IBt busca entender los mecanismos que permiten a las microalgas crear los pigmentos.
Por ejemplo, la fotoprotección para lo que emplean pigmentos accesorios que las protegen de altas intensidades de luz, además estudian las proteínas heterólogas, cuando se introducen mediante genes de otros microorganismos.
Un ejemplo, dijo, es la melanina que tenemos en la piel. “Las microalgas no la generan de manera natural, pero hay ciertas bacterias que sí, como Rhizobium etli”.
Tomamos sus genes, los insertamos a una microalga y el resultado que se obtuvo fue melanina. Todavía estamos en investigaciones tempranas, pero esta genera fotoprotección a la microalga, incluso a radiación UV. En un futuro cercano podríamos hacer fotoprotectores”, aseguró la doctora en Biotecnología.
En este contexto, agregó que las algas polares cuentan con mecanismos de adaptación a ambientes extremos pues en los meses de invierno pasan las 24 horas en oscuridad, y en los de verano están expuestas 24 horas a la luz.
En el artículo ‘Microalgas para colorear el planeta‘, que la investigadora publicó junto con sus colegas Mariana Manzoni Maroneze y Andrea Teresa Téllez Galicia, se apunta que para este año el mercado de los pigmentos de microalgas podría alcanzar 452.4 millones de dólares y para 2034 se estima que este valor se duplique.
En México, explicó, apenas inicia la utilización de pigmentos de microalgas, varias compañías producen uno azul a partir de cianobacterias y microalgas del género Galdieria. En el IBt se elabora con ficocianina y sirve para alimentos como helados, pastas y dulces.
Las microalgas, señaló la científica, “dan paso a ácidos grasos polinsaturados como Omega 3, Omega 6 y Omega 9, los cuales tienen alto valor en la industria farmacéutica”.
Con información de EFE










