Fundación CIMA x Ti sumó una vertiente interna a su programa Enmochílate, con el que entrega mochilas y material escolar antes del regreso a clases y lo dirigió por primera vez a las hijas e hijos de los colaboradores de CIMA.
En el mismo evento, la organización
presentó a Cimita, una mascota destinada a dar identidad a sus iniciativas sociales y acercarlas a las familias del personal.
Fundación CIMA x Ti es el brazo social de CIMA, empresa experta en alimentos. Su programa Enmochílate consiste en la entrega de útiles y mochilas antes del inicio del ciclo
escolar y suele orientarse a comunidades de escasos recursos. En esta edición, la organización decidió comenzar por su propia plantilla.
El regreso a clases implica un gasto que presiona el presupuesto de muchos hogares. Bajo
esa lógica, apoyar a los hijos del personal busca que el respaldo inicie dentro de la empresa antes de proyectarse hacia afuera. La fundación parte de la premisa de que las familias de los colaboradores forman parte de la misma comunidad a la que dirige su trabajo social.
“Hoy es un día muy especial para todos los que formamos parte de CIMA, porque creemos
que el impacto también empieza desde casa. Así como llevamos nuestro programa de entrega de mochilas a niñas y niños de comunidades vulnerables, hoy quisimos comenzar reconociendo a las hijas e hijos de nuestros colaboradores, quienes también son parte de esta gran familia”
, comentó Tania Loya, directora de Fundación CIMA x Ti.
El segundo anuncio fue Cimita, descrita por la organización como una
montañita que representa identidad, energía y sentido de pertenencia. Su función es práctica: dar una cara
reconocible a los programas de la fundación y facilitar que las familias, y en particular los niños, se acerquen a sus iniciativas.
La organización prevé apoyarse en el personaje para difundir sus actividades durante el año, más que ligarlo a una sola fecha. La iniciativa cuenta con el respaldo de Ana Cristina González, presidenta de la fundación CIMA x Ti, bajo una visión en la que el crecimiento del
negocio se plantea de la mano del bienestar de las personas.
Con este arranque, Enmochílate incorpora una línea interna a un programa que la fundación
mantiene hacia la comunidad.
La entrega de material escolar a los hijos de colaboradores
se suma a las acciones que la organización dirige a poblaciones con menos recursos de cara al regreso a clases.










