Brad Pitt, en busca de una nueva masculinidad

Brad Pitt tenía cuatro años en 1969. No cumplió los cinco hasta diciembre de ese año. No es que recuerde demasiado de aquella época, pero ahora ha regresado a ella gracias al nuevo proyecto que protagoniza, Érase una vez en… Hollywood, dirigida por Quentin Tarantino. Una película que ya se ha estranado en EE UU —en España el 15 de agosto— y que estos días le convierte en portada de revistas y en carne de entrevistas. 

Pitt protagoniza la cinta junto a otro de los iconos de su generación, Leonardo DiCaprio, 10 años menor que él. Así, en una charla con el diario británico The Times ambos juegan con el tiempo, con ese salto desde los asesinatos de la familia Tate por parte de Charles Manson (de los que habla la película), con cómo ha cambiado Hollywood y sus protagonistas en estas cinco décadas y con cómo cambiará.

“La gente empezó a cerrar las puertas de sus casas de nuevo”, cuenta Pitt sobre aquella época, cuyos recuerdos le llegan a través de su familia. “Salíamos de una época de asesinatos y estaba el amor libre, el movimiento por los derechos civiles y, lo comprendo, todavía había esperanza. Pero, ¿en el momento en el que empezó esto y hasta los ricos y famosos blancos estaban en peligro? Entonces nadie estaba a salvo. Hasta quienes vivían dentro de un sueño”. Para Pitt, desde aquellos días oscuros, solo una cuestión ha sacudido a Hollywood de tal manera: “Harvey Weinstein“. El todopoderoso productor había financiado todas las anteriores películas de Tarantino. “Creo que nos he hecho volver a recalibrarnos más de lo que pensamos. Pero en el buen sentido”, reflexiona.

¿Y el futuro? ¿Cómo cree Pitt que será? “¿Quién lo sabe? Tengo curiosidad por verlo”, reflexiona el intérprete. “Hay muchísimo contenido en streaming estos días, y a menos que la experiencia comunitaria del cine se reinvente y reinicie… La verdad, no lo sé. Puede que seamos dinosaurios, pero mira a los años noventa, cuando rompimos con todo con las películas de Stallone y Schwarzenegger, y entonces aparece este chico, Tarantino, y el cine indie echa a correr. Hay un flujo de movimiento constante. No se puede decir que me haya perdido nada. He hecho todo el paseo. Estoy listo para los cambios”.

Nota: EL PAÍS