Troya tricolor-Olvido fronterizo-Pachangón moreno-Freno campañero

AL QUE CACHARON en la movida, al intentar usar la presunta quiebra en el ISSSTE para golpetear a sus adversarios dentro del mismo partido, es al dirigente del PRI Estatal, Omar Bazán, quien en su afán de sacar de la jugada al exgobernador José Reyes Baeza y su apoyo abierto a José Narro Robles por la dirigencia nacional tricolor, utilizó a sus aliados políticos, entre los que destacan Fernando Abarca y Alfredo Ontiveros Hinojos, para exigir la expulsión del exgóber deliciense y hoy secretario de Acción Electoral del CEN, golpetearlo y tumbarlo, a pesar de que pretende resucitar al priismo en Chihuahua, aunque al interior se estén dando hasta con la cubeta, como en el caso de Bazán Flores y su “divide y vencerás”.

Los malosos aseguran que el líder priista y también diputado local, quiere aprovechar la afirmación de números rojos que soltó el actual director de Administración del ISSSTE, Pedro Zenteno, para incitar al gobierno federal a desatar una persecución en contra de Reyes Baeza, exdirector general de ese organismo de salud pública durante el sexenio de Enrique Peña Nieto, cuyo exjefe en aquellos años, el exsecretario de Salud, el doctor Narro, va con todo por el Comité Ejecutivo Nacional del PRI, tan es así que solicitó a sus contactos hacer olas para borrar a sus enemigos políticos, tal como ya lo hecho en anteriores ocasiones para destronar delegados, una táctica muy usada por Bazán. Pero como ni Reyes Baeza nació ayer y tampoco el doctor Narro, cuando Omar va por la leche, ellos ya traen el queso rodando.

Sin embargo, a Bazán Flores le podría salir el tiro por la culata, pues se supo que uno de los firmantes en la carta de exigencia contra Reyes Baeza, el ya mencionado Ontiveros Hinojos, cobra en donde le permitan las siglas del partido que dice encabezar Omar Bazán, y es que mientras el mozuelo cobra como asesor en el Congreso del Estado, también lo hace como delegado del CDE en Nuevo Casas Grandes. Vaya, el amor es poco y lo quieren todo para ellos.

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QUIÉN DIRÍA QUE la ciudad que lo albergó para arrancar su campaña presidencial, la tercera y la vencida, se esté convirtiendo en la más vilipendiada por el presidente Andrés Manuel López Obrador, el cual no mide las consecuencias de la crisis migratoria y de comercio que padece la frontera Juárez-El Paso, pues no solamente ha minimizado lo que sucede con la pérdidas de hasta 20 millones de dólares en las importaciones y exportaciones, sino también el grito de guerra que lanzó su homólogo de los Estados Unidos, Donald Trump, tras el incidente ocurrido entre militares mexicanos y estadounidenses en la línea fronteriza entre Chihuahua y Texas, a donde por cierto, no tardan en llegar más soldados para blindar aún más al país de las barras y las estrellas.

Y mientras eso sucede, el presidente mexicano, al que en campaña no se le caía Ciudad Juárez de la boca, está más ocupado en sus conferencias mañaneras, pues aunque el gobernador Javier Corral y sus colegas fronterizos, casi se arrodillan ante el canciller Marcelo Ebrard para que ejerzan más acción y menos lengua, lo cierto es que a decir de quienes más saben, y hasta de los no tanto, se avecinan días grises para Juárez y sus habitantes, quienes cayeron redonditos ante el canto de las sirenas un tanto morenas.

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POR CIERTO QUE si el mandón de la 4T trae en el completo olvido a Juárez, el que lo habrá de cimbrar este fin de semana con tremenda fiesta es el representante de AMLO en la entidad, Juan Carlos Loera, quien empezó a distribuir invitaciones para lo que dicen espera que sea la pachanga del año.

Hay que recordar que Loera junto con su némesis dentro de Morena, Cruz Pérez Cuéllar, andan desatados por conseguir la mejor posición en la carrera del 2021 para ser el candidato de ese partido a la gubernatura del estado. Ya el senador se le adelantó a Loera con la fiesta de cumpleaños tipo destape nominal; ahora toca el turno al llamado Súperdelegado.

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YA EN TERRENOS Morenos, donde cada día ven más lejanas las bondades de la 4T, por más que insistan en defenderla, los malosos deslizaron que aunque desde la dirigencia estatal que encabeza Martín Chaparro, les pidieron que les bajaran varias rayitas a sus ansias por las candidaturas del 2021, lo cierto es que por debajo del agua, y a sabiendas que la popularidad del presidente López Obrador va en caída entre la raza norteña y chihuahuense, salieron instrucciones para que su principal blanco de ataque sea ni más ni menos que la alcaldesa de la capital, Maru Campos, a quien consideran como la rival a vencer en las próximas elecciones, pues aunque les duela reconocerlo, chamba mata populismo, y ahí Morena sale perdiendo.

Por lo pronto, la bancada morena en el Congreso local intentará hacerla de jamón con queso en el tema de la renovación del alumbrado público, proyecto primordial para la presidenta municipal y sus aspiraciones, sin embargo, el cabildeo del Ayuntamiento con legisladores de otros partidos continúa, y aunque los morenos se amachen, éste podría pasar sin problemas.

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EL QUE SE quedó sin rebanadas, por más que se relamió los bigotes y juraba y perjuraba que traía la venia de las alturas en el tema de la designación de delegados federales, es precisamente el súperdelegado Juan Carlos Loera, quien reconoció que no tendrá vela en el entierro en los nombramientos de los que despacharán en las delegaciones, pues vendrán de manera directa por los meros jefes y secretarios del gabinete federal, así que entre más pasa el tiempo, y eso que apenas van cinco meses de la 4T, queda exhibido el nimio poder político del coordinador de programas federales.