Justificaciones-Rebelión de las bases-Insistente desafuero-Lucha vs Maru

COMO SUELE SUCEDER con los de la 4T desde hace más de dos años, las justificaciones fueron más que las acciones, y para muestra lo ocurrido con el apagón que paralizó a Chihuahua y a casi todo el norte del país. La culpa es de los “neoliberales” que provocaron que la generación de energía eléctrica dependiera del gas texano, y aunque tienen razón de que el congelamiento de gasoductos detonó el apagón, por qué no prever, planear y actuar para evitar capítulos bochornosos como el del lunes, que dejó pérdidas millonarias, pues aunque se “ahorraron” el no pagarle a Texas el gas que a decir de Andrés Manuel López Obrador, se elevó 5 mil por ciento, al final salió más caro el caldo de las albóndigas con lo que se perdió en la industria manufacturera y demás rubros que dejaron de producir por la caída del sistema de energía eléctrica en Chihuahua, Coahuila, Nuevo León y Tamaulipas, además de algunas regiones de Durango y Zacatecas. La justificación cuatrotera ya la conocemos, lo que repica es la omisión y su manía de aventar culpas a más de dos años que tomaron las riendas del poder, es decir, si ya sabían cómo eran los “prianistas neoliberales”, por qué no prever, planear y actuar. Será porque es más sencillo ser los eternos candidatos.

Lo cierto es que quienes tuvieron que apechugar la carga de trabajo que se soltó tras el apagón masivo fueron las dependencias del gobierno estatal, quienes tuvieron que estar al pendiente de las acciones de la Centro Nacional de Control de Energía, ya que los cortes rotativos impidieron que los servicios públicos regresaran a la normalidad desde el lunes en la tarde, es así que ante la politización del apagón, por lo pronto, tanto el Gobierno del Estado como los ciudadanos deberán estar atentos ante posibles cortes de energía otra vez, pues el ingreso de la Décima Tormenta Invernal podría provocar más caos.

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HABLANDO DEL CAOS, eso es lo que se percibe al interior de Morena en lo que respecta a la elección del candidato a la alcaldía de Chihuahua capital, y es que la intención de las dirigencias nacional y municipal de que sean el expanista Carlos Borruel o el expriista Marco Quezada, ya sea cualquiera de los dos exalcaldes, el ungido para ser el abanderado de Morena, movió a los militantes fundadores y a la también aspirante, Obdulia Becerra, a alzar la voz para quejarse de las decisiones de los de arriba, sin embargo, de poco o nada les servirá la muestra de molestia por parte de las bases morenistas, la decisión está tomada y Morena va por uno de esos dos expresidentes municipales que hasta apenas el mes pasado, eran productor del “prianismo corrupto”, pero que ahora son limpios y puros por obra y gracia del tabasqueño.

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Y PARA NO soltar el hilo de la madeja llamada Morena, nos cuentan los malosos que en la víspera se inició la cuenta regresiva de 30 días para que la Comisión Instructora del Poder Legislativo federal determine si procede o no la solicitud de desafuero en contra del senador Cruz Pérez Cuéllar, solicitada por la Fiscalía General del Estado.

La guerra judicial que el gobierno de Javier Corral trae en pie no solamente en contra de la candidata a gobernadora de su partido, sino también en contra de su compadre hoy enfundado en los colores de Morena, nomás no tiene tregua.

A pesar de que ambas intensiones no tienen más pies y cabeza que ruido mediático, ya que en el terreno de lo judicial nomás no prosperarán, en el Gobierno del Estado cruzan los dedos para que se crucifique en el Senado a Cruz, y lo dejen sin fuero para que en ese momento se consigne el expediente correspondiente a un tribunal de control aquí en Chihuahua.

Lo interesante por saber, ante ese escenario, es si la Fiscalía solicitará una orden de aprehensión en contra de Pérez Cuéllar, o como le hizo en el caso de Maru Campos, solamente enviará el expediente al Poder Judicial en espera de que le toque el turno correspondiente y se le haga citar por medio del propio tribunal para iniciarle sus respectivas Audiencias de Imputación y luego Vinculación.

Y es que el meollo del asunto en ambos casos es el mismo de los polémicos recibos supuestame firmados y hasta certificados, los cuales ya se volvieron todo un galimatías judicial.

La intención de Palacio de Gobierno es satisfacer más que una necesidad de justicia, una necedad política, pero en esas se encuentra el hasta hoy inquilino del histórico inmueble de Cantera.

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QUIEN TRAE UNA guerra frontal contra Maru Campos, virtual candidata del PAN a la gubernatura, es la exconsejera de la Judicatura Estatal, Lucha Castro, la cual tuvo que retirarse debido a una enfermedad que la aquejaba, sin embargo, tal parece que la abogada y amiga incondicional del gobernador Javier Corral, no se ha retirado del todo de la vida pública, pues un día sí y el otro también, aprovecha para aventarle lodo a la alcaldesa con licencia, sobre todo, después de que se han pospuesto las audiencias que le armaron desde Palacio de Gobierno para descarrilarla en su cambio al día de las elecciones.

Y si bien Lucha es libre de opinar, el hecho de que la exconsejera de la Judicatura, que en su momento se encargó de renovar más de 50 plazas de jueces y magistrados del Tribunal Superior de Justicia, en un proceso más que cuestionado, desaseado y hasta impugnado, se queje de supuestos actos de corrupción o de que alguien “manipule” los procesos jurídicos, no es más que mero cinismo, o será que la zorra nunca se ve su propia cola.

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CONTINUANDO DE QUE para juzgar es preciso tener la cola muy corta, los cuestionamientos de por qué esa selectividad en juzgar el caso de la “nómina secreta” no se han hecho esperar, sobre todo porque entre los exdiputados locales que presuntamente recibieron dinero por parte del exgobernador César Duarte, son varios los que andan impunes, como si nada y dejando al priismo para irse con el neopriismo, o sea con los morenos, pero como tal parece que el candidato favorito del gobernador Javier Corral es también el de Andrés Manuel López Obrador, a ellos no se les tocará ni con el pétalo de una rosa, mucho menos con una orden de aprehensión.