Encuestas que sacuden-Polarización norteña-Enojo restaurantero-Tricolores urgidos

LA ENCUESTA QUE Massive Caller publicó ayer vino a mover los ánimos entre los aspirantes de la gubernatura. Y es que, otra vez, pero ahora con más amplia ventaja, la alcaldesa Maru Campos lideró las preferencias electorales a decir de la casa encuestadora, no sólo en la interna panista, donde doblegaría al senador Gustavo Madero en caso de que al PAN se le ocurra realizar alguna elección para sacar a su candidato, sino también en los careos en contra los dos suspirantes más fuertes por Morena, como lo son el senador Cruz Pérez Cuéllar y el consejero de Pemex, Rafa Espino, en donde la Presidenta Municipal de Chihuahua también encabezó las preferencias electorales para la gubernatura, lo que a decir de Massive Caller y sus números, el escándalo tras la captura del exgobernador César Duarte le hizo lo que el viento a Juárez a la Alcaldesa capitalina, no así al senador Pérez Cuéllar, cuyos números sí se desplomaron.

Sin embargo, esa numeralia presentada por Massive Caller fue denostada por el legislador morenista, al denunciar en sus redes sociales que la encuesta está muy cuchareada y comparándola con una que publicó la encuestadora en 2018, que colocaba a los candidatos a senadores de Morena en tercer lugar, cuando en realidad terminaron por ganar la elección, y es que el expanista y aspirante de Morena, por primera vez no apareció como el morenista con mayor preferencia electoral en lo que podría ser la interna de su partido, sino que a decir de Massive Caller, fue superado por Rafa Espino.

De hecho, lo que resaltaron los malosos de Morena respecto de esta encuesta difundida ayer por el bando de los azules, es que si bien el consejero independiente de Pemex, Rafael Espino, se encuentra a pocos puntos porcentuales en nivel de conocimiento e intención del voto del senador Pérez Cuéllar, al mezclar los niveles de aceptación y rechazo que cada quien tiene, Espino se convierte en mejor opción que Pérez Cuéllar.

Este ejercicio es el siguiente que saldrá a la luz, pero con cargo al presupuesto de Morena, ya que los niveles de “agrada y desagrada” se medirán a partir de octubre, nos cuentan los malosos, para cruzarlos con los niveles de popularidad y de intensión del sufragio. Los días se acortan.

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ES TAL EL desdén del presidente Andrés Manuel López Obrador hacia los campesinos de Chihuahua, a quienes los acusa de mera “politiquería”, que ese desprecio comenzó a desatar teorías conspirativas y otras no tanto, que no solamente salen de la mente de los productores agrícolas, sino de los legisladores que acompañan el movimiento en defensa del agua de las presas. Resulta que los agricultores desempolvaron un video de marzo del 2019, en donde López Obrador, durante un discurso en su natal Tabasco, afirma que ya no se puede seguir produciendo leche en La Laguna, argumentando que se requiere de mucha agua para producirla y que en el desierto no existe la suficiente, a pesar de que en el vecino estado de Coahuila, la producción de leche representa una de sus principales fuentes de empleo. Lo cierto es que esas palabras fueron retomadas por los campesinos chihuahuenses, quienes aseguran que al “robarse” el agua de las presas del estado que surten a la zona desértica, como lo son El Granero, Las Vírgenes y La Boquilla, el tabasqueño pretende destruir no sólo la industria lechera de La Laguna, sino la producción de alfalfa y forrajes de la que viven miles de familias de Chihuahua y que surten al vecino estado de Coahuila, es decir, dejar sin agua a las presas para romper toda una cadena de producción que beneficie a entidades del sur del país como Tabasco y Veracruz. Vaya, AMLO no solamente polariza entre “chairos” y “fifís”, entre “liberales” y “conservadores”, sino también entre el norte y el sur, y eso no le beneficia a los ciudadanos, solamente a su populismo “cuatrotero”.

Por lo pronto, ayer se duplicó la extracción de la presa Las Vírgenes para enviarla a la presa El Granero, en el municipio de Aldama, pues está a punto de colapsar, lo que debería de recordar a los ciudadanos de Chihuahua lo que ocurrió en 1990 con aquella sequía devastadora de la que el estado todavía no se ha repuesto del todo, ya que obligó a cientos de familias a emigrar a las grandes ciudades o a los Estados Unidos. 30 años después, la historia puede volver a repetirse.

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SON MÚLTIPLES LOS enojos que ha generado el nuevo Decreto que presentó el Gobierno del Estado para intentar controlar los rebrotes de COVID-19 ante la reapertura económica, y es que para nada gustó a los dueños de restaurantes con permiso para vender alcohol, que las autoridades estatales les recortaron el horario a las 22:30 horas, tanto, que a través de las redes sociales se multiplicarlos las denuncias y las quejas, pues argumentan que mientras a ellos, que cumplen con las leyes y son comerciantes establecidos, se les “castiga” con decretos, decenas de puestos de comida están abiertos hasta altas horas de la noche, por lo que solicitan que se les aplique la ley por igual. Pero esa situación no tentó al gobernador Javier Corral, quien con un “no me importa el costo político”, advirtió a los dueños de este tipo de negocios, que aquellos que burlen el nuevo Decreto, se les cancelara, incluso de manera definitiva, las licencias para vender alcohol.

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HABLANDO DE LA pandemia, los malosos nos comentan que el color del semáforo y el retraso de transitar del naranja al amarillo, con miras de que es más probable regresar al rojo, no sólo ha detenido la apertura de bares, cines y centros de culto, sino hasta las detenciones de políticos vinculados al exgobernador César Duarte, capturado desde el pasado 8 de julio en Miami, Florida. Y es que la atención y la preocupación por lo que sucede con el COVID-19, ha evitado que la Fiscalía General del Estado se engolosine con la ejecución de las órdenes de aprehensión que desde hace semanas están en los escritorios, a menos que en los próximos días y para desviar un poco el golpeteo político por las nuevas restricciones contra la pandemia, salga una orden de tacos con mucha salsa.

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LA QUE ANDA encargada del proceso de afiliación que inició el Comité Ejecutivo Nacional del PRI en todo el país, es la chihuahuense y secretaria de Operación Política del CEN, Chela Ortiz, quien, además de echarle ganas a intentar resucitar al priismo, o al menos pasarle oxígeno, no deja las intenciones de ser la abanderada tricolor a la gubernatura en el 2021, aunque tampoco lo hagan los exalcaldes de Juárez y Chihuahua, Héctor “Teto” Murguía y Alejandro Cano.