Encuesta a modo-Chela recargada-Moreno Escenario-Enojo en UTCH

LA ENCUESTA QUE ayer circuló como reguero de pólvora en el círculo grillo de Chihuahua dejó en claro que el electorado no está definido con quién apostará su futuro en la segunda mitad del sexenio presidencial de Andrés Manuel López Obrador.

Y es que necesariamente debe verse cualquier ejercicio estadístico en ese marco, porque el próximo gobernador(a) de Chihuahua deberá lidiar ni más ni menos que con el cierre del gobierno de la Cuarta Transformación.

Sin duda que los mejor posicionados en esa carrera, en cuanto a nivel de conocimiento, son los alcaldes de Chihuahua y Juárez, Maru Campos y Armando Cabada, respectivamente. Su exposición natural los hace atractivos, conocidos y con niveles de rechazo manejables por debajo del 9 por ciento, más en el caso de la alcaldesa azul.

Sin embargo, la empatía del imaginario sigue en el terreno de Morena, ya que como partido trae un dos a uno con Acción Nacional y el devaluado PRI en el fondo con un tercio de la querencia con relación a los morenos.

El cruce de los nombres, según quien lea la encuesta o la explique en ese momento, es buena para Campos, siempre y cuando no se entre al espinoso terreno del desgaste que tiene social y electoralmente Javier Corral y su gobierno.

Para Cruz Pérez Cuéllar es un aliciente que en cuanto a preferencia o intensión de voto le gane un dos a uno a Juan Carlos Loera en la brusquedad de la candidatura de Morena, pero en este apartado AMLO seguro tendrá otros datos, más cuando no está cancelada la posibilidad de la alianza y negociación que recién operó la 4T en la elección del PRI nacional.

Y es que la llegada de Alejandro Moreno al CEN del PRI no es un secreto que fue, entre otros factores, producto de un buen entendimiento con el tabasqueño. Y si a eso se suma que la paisana Graciela Ortíz González fue colocada de inmediato en la Secretaría de Elecciones, las esperanzas de ser candidata al Gobierno del Estado en un muy buen acuerdo nacional no es descabellado; de hecho, en estos momentos es la carta más sólida que pudiera aventar la familia revolucionaria, con todo y el coraje que puedan estar haciendo en la colonia Dale.

Finalmente el relleno del pastel será ver a quién le vende su amor sureño el alcalde de Parral, Alfredo Lozoya, pues aunque diga a los cuatro vientos que quiere ser gobernador del Estado, lo más que podrá negociar es una diputación federal por su región que ciertamente tiene bien operada, solamente es cuestión de que no se equivoque con quién negocia, si con Cruz PéreΩ Cuéllar, Armando Cabada o Graciela Ortíz; a menos, claro está, que esté considerando disculparse de las afrentas personales hacia la alcaldesa Maru Campos y pueda en un momento sentarse nuevamente a negociar.

El ejercicio de Massive Caller también debe filtrarse por el hecho de quién mandó pagar dicho ejercicio estadístico, y todo apunta, precisamente, al sur del estado. La interrogante es a quién le está relinchando de a gratis como percherón enamorado el edil parralense. Vale reflexionar sobre quién es ahorita el principal beneficiado de filtrar esa encuesta a modo.

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SIGUIENDO CON LA grilla partidista, este martes se dará a conocer la convocatoria para renovar dirigencia nacional y estatal en Morena; los pormenores hacen aún más difícil entender a ese partido hoy en el pináculo de su poderío electoral.

En el terreno nacional, la cúpula partidista encabezada por Martín Chaparro se encuentran contentos de la decisión de Yeidckol Polevnsky de buscar la continuidad en el CEN de Morena, pues sienten que el apapacho ha sido bueno.

En esa misma sintonía se encuentra el pre candidato Cruz Pérez Cuéllar, pues considera que en la ex presidenta nacional de Canacintra se encuentra gran parte de la definición de su candidatura a gobernador en el 2021.

Sin embargo, la oleada nacional y la propia mano que mese la cuna se encuentran inclinando la balanza hacia la paisana Bertha Luján, quien ya tiene más vena chilanga que los tacos de suadero, sin embargo, a nivel local esa posibilidad llena de aliento a su familia, como por ejemplo Fernando Tiscareño, quien agarró valor hasta para levantar la mano y fintar que quiere buscar la presidencia estatal de Morena, que a pesar de no traer los números ni siquiera cerca a su favor, el tener a su tía en la dirigencia del CEN le abre posibilidades a negociar en el 2021, bajita la mano, una diputación federal.

En el terreno de lo local, Morena entrará con su convocatoria en un proceso difícil, sinuoso y complicado hasta de entender. pues la elección del nuevo dirigente del Comité Estatal será como resultado de una Asamblea electiva donde asistirán 90 delegados. Esos noventa grandes electores, 45 mujeres y 45 hombres, serán producto de 9 Asambleas Distritales en toda la entidad, las cuales se realizarán simultáneamente en cada cabecera distrital federal en que se divide la demarcación estatal.

Ahora bien, para complicar el dominio de un solo grupo al interior de Morena, la forma de elegir a esos 10 delegados por Distrito, será mediante votación directa de cada uno de los asistentes, quienes tendrán la posibilidad de ahí mismo autoproponerse a ser votado, si es que así lo deciden, y cada asistente que se encuentre validado en el padrón interno que se utilizará, podrá votar por un hombre y por una mujer, solo por una pareja, para que acuda a la Asamblea estatal. Los cinco hombres más votados en la Asamblea Distrital y las 5 mujeres con más sufragios, serán los ganadores ahí mismo en automático. La operación se antoja difícil, sobre todo cuando se decidió impedir la participación de militantes con menos de dos años de afiliación, alejando la decisión del control del partido de los arribistas y nuevos simpatizantes.

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El duelo puede cerrarse a los impulsos de lo que decida el grupo de Miguel Colunga, coordinador del Congreso del Estado, así como de Juan Carlos Loera, Súper Delegado del Bienestar.

El tercer grupo que ya va en franco descarrilamiento es el de Martín Chaparro, actual dirigente estatal, por lo que todo apunta a que los gallos serán los que junten mayores simpatías y traigan el apadrinamiento de Colunga o Loera. Los nombres esta semana empezarán a circular como reguero de pólvora.

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COMO SI EL horno no estuviera para bollos con la revuelta estudiantil que el Estado se quiere echar a cuestas con el hervidero en la Facultad de Derecho de la Universidad Autónoma de Chihuahua, ahora las autoridades de la Universidad Tecnológica de Chihuahua optaron por prenderle fuego a otro polvorín en la UTCH Sur, pues de un día para otro le cambiaron el Plan desee Estudios a una carrera convirtiéndola de Ingeniería a Licenciatura.

Se trata, según los quejosos de lo que era la Ingeniería de Logística Internacional, que apartar de ayer cambio a Licenciatura sin decir agua va.

El coraje de cientos de alumnos se dejo notar porque, como bien lo dicen, sobre todo los que van en Segundo Semestre en adelante, “nos inscribimos para graduarnos como ingenieros, no como licenciados”.

Lo peor del caso es que en la UTCH se aventaron este conflicto sin socializar la pretensión, pues nadie sabe a ciencia cierta qué se pretende. Ahí pudiera salir un nuevo frente estudiantil en contra de las decisiones “inteligentes” que se toman detrás de la comodidad de un escritorio.