Cifras alarmantes-Carrera derechohumanista-Triada saludable-Recta final

EN EL TERRENO de las cifras que alarman, en la Dirección de Seguridad Pública Municipal ven con alarma cómo las nulas acciones del combate a la delincuenia organizada repercuten, poco a poco y día tras día, en la incidencia delictiva normal, la de a pie, la que tiene que ver directamente con las faltas al Bando de Policía y Buen Gobierno. No es echar culpas a otros lares, simple y llanamente las consecuencias se volvieron ya casi tan preocupantes -si no es que más- que las propias causas. Lo malo y frustrante para la autoridad municipal es que les toca bailar con las consecuencias y se encuentran desfasados para combatir las causas, pues es competencia y responsabilidad estatal y federal.
El tema reventó en este año 2019, cuando la incidencia delictiva de faltas administrativas al Bando de Policía y Buen Gobierno, única y exclusivamente relacionadas con el consumo de drogas, se disparó a casi medio millar de casos por mes, cuando el año inmediato anterior no pasaba los 300 sucesos.
No es un tema que haya tenido impacto o preocupación en otras administraciones municipales. Siempre fue tomado, por decir lo menos, a la ligera; hoy el agravante es que el detonante del consumo de drogas en edades tempranas como alumnos de secundaria y preparatoria, hace ver como un “problemita” la drogadicción en jóvenes y adultos.
Pero las consecuencias son detonante directo de la causa que es el crimen organizado, y los mil 400 elementos de la Policía Municipal resultan insuficientes para atender desde la perspectiva de seguridad un problema de salud pública que la Federación y el Estado desoyen y de plano no pueden con el paquete.
Mientras tanto, cada mes que transcurre (ya pasaron enero, febrero y corre marzo) la incidencia delictiva está ahí en la barrera de los 500 casos que significan 500 familias desintgradas y víctimas de un problema que nadie puede frenar. Lo peor del caso es que cada mes se suma otro medio milar.
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EN POCO TIEMPO los malosos nos adelanta habrá de saberse si desde Palacio de Gobierno lograron operar la sucesión en la Comisión Estatal de Derechos Humanos, donde José Luis Armendáriz dejó de ser útil y es necesario que tras casi 11 años al frente de la institución, reciba la clásica oxigenada.
El interés de la administración de Javier Corral Jurado, nos cuentan los adelantados, es que Carlos Gutiérrez Casas sea quien llegue a convertirse en el ombudsman local; académico de carrera en la Universidad Autónoma de Ciudad Juárz, don Carlos trae un curriculum que palidece con la “bendición” extendida desde la principal oficina en el Primer Piso de Palacio de Gobierno.
No pesó sobre el académico la grilla que algunos malintencionados le propinaron en redes sociales y en los corrillos políticos, en torno a su hermano Jorge, quien fue diputado local del PRI durante el sexenio de José Reyes Baeza Terrazas, y era el más fiel soldado del ex alcalde de Juárez, Héctor “Teto” Murguía, cuando se conformó aquella famosa minibancada de los “diputetos”. Todos ellos, a la postre borrados del mapa político de Chihuahua cuando Murguía perdió la candidatura a la gubernatura frente a César Duarte, y toda su “clica” se refugió en la alcaldía de la frontera que le quedó como premio de consolación a Murguía Lardizabal,
Otros de los aspirantes son Carlos Hernández que la única venia que trae es la de no ser afín a Palacio de Gobierno; José Alarcón que respira como delfín de José Luis Armendáriz y Karla Gutiérrez, con un triste pasado de falsificación de documentos y buscando la cercanía (por segunda ocasión en su vida pública) con el hoy senador por Morena, Cruz Pérez Cuéllar. Todos, salvo el primero, con muchos “peros” para ser descarrilados en el Congreso local.
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FUE EL FIN de semana del puente festivo que a muchos correos electrónicos llegó un dato anónimo del ya famoso “Gavilán Farmacio”, que hace del conocimiento una serie de denuncias de lo que ocurre dentro de la Secretaría de Salud desde tiempos del Villano Favorito, César Duarte, cuyas prácticas en esa dependencia nomás no se erradican aún y cuando en esta administración de Javier Corral ya pasaron por ahí dos galenos que le atinan ni a la “o” por lo redondo.
El caso es que el correo electrónico hace alusión a la triada que se configura en el Congreso del estado para meterle una nueva acalambrada a la dependencia que hoy dirige el ex rector de la UACH, Jesús Enrique Grajeda Herrera, mediante la instalación de un sistema de seguimiento y proyección planeada para que, administrativamente, se evite caer en el famoso desabasto de medicamentos que ya mantiene en crisis total a los hospitales del sistema de salud operados por el Estado.
La triada está conformada por René Frías de lo que queda del PANAL; Omar Bazán de lo correspondiente al PRI y de Miguel La Torre del PAN, pues para que la cuña apriete debe ser del mismo palo.
Estos tres legisladores de plano se aventaron el trompo en las Comisiones legislativas correspondientes y ahora tendrán que poner a temblar al ex rector Grajeda, quien al igual que su antecesor Ernesto Ávila, nomás no han podido con el reto y el desabasto de medicamentos no es ya un rumor, sino una peligrosa realidad que pone la vida de los chihuahuenses -literalmente- en jaque.
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LA RECTA FINAL en la elección del nuevo presidente de la Cámara Nacional de Comercio empezó esta semana, pues será de hoy en 8 días cuando la Asamblea de socios de la CANACO se manifieste voto por voto. Curiosamente la guerra entre Javier Cota y Edibray Gómez se diluyó en los días de asueto. Pero ni el primero termina por abdicar ante la oleada del segundo que prácticamente ya logró descarrilar el proyecto de su contrincante.
Mucho le serviría de ligitimidad a Edibray Gómez contar con la sumatoria de Cota a su proyecto, pero no es indispensable. Sin embargo, la posibilidad de un milagro en las elecciones del próximo martes es un volado en donde la moneda puede caer de cualquier lado.
Lo curioso es que los números, a la hora de una Asamblea de socios de la CANACO, a la que dejan mal parada es a la propia Cámara, pues de un registro que oscila lo más de 5 mil socios, solamente acuden a votar no más de 300, lo cual habla del desánimo que históricamente impera en la participación de dicho organismo empresarial que se presume el más fuerte de la capital.
Su realidad se impone a sí misma, pues en la Canaco se gana al conseguir la mayoría de esos 300 votantes que sí acuden a emitir el sufragio. Es lamentable, dirán, algunos, que ese sea el parámetro de los comerciantes organizados, pero así ha ocurrido desde hace años, sino es que décadas. Vaya, si alguien quiere ganar no es cuestión de meterle cariño y recurso a la verificación de los afiliados y llevarlos a votar. ¿Es muy complicado? Pueden preguntar por manuales de acarreo en el PRI.