El racismo y la xenofobia abochornan al futbol español

Madrid. Era un partido amistoso, en el estadio de futbol de Cornellá, en la ciudad de Barcelona, entre las selecciones nacionales de España y Egipto, cuando se registró el pasado martes por la noche una serie de incidentes que abochornan al futbol español: miles de ultras corearon al unísono “musulmán el que no bote (salte)” y “Pedro Sánchez, hijo de puta”. 

El propio presidente del gobierno y una buena parte del gobierno y los líderes de los partidos lamentaron y repudiaron los hechos, además de los jugadores del equipo local, entre ellos una de sus máximas figuras, Lamine Yamal, delantero del Barcelona y quien además profesa la religión musulmana. Desde sus redes sociales tildó a los que entonaron esos exabruptos de “ignorantes”.

Los estadios de futbol en España siempre tienen grupos de ultras que enarbolan sin pudor esvásticas, banderas que hacen apología del fascismo o que expresan sin rubor su mensaje violento.

Prácticamente todos los equipos los tienen y son los que suelen emular del sonido del “mono” cuando aparece cerca algún jugador negro de la escuadra rival, o insultar a los procedentes de América Latina como “sudacas”, “panchitos” o “indios” o a los que son originarios de los países árabes de “moros de mierda”. 

Esos gritos, aunque cada vez menos aceptados y más perseguidos por los propios equipos y por la cúpula del futbol español, siguen siendo habituales. Y casi siempre son los agrupaciones de los seguidores ultras, organizados en peñas y en algunos casos financiados por los propios equipos.

Lo ocurrido el pasado martes en Barcelona fue responsabilidad de las agrupaciones ultras que siguen al segundo equipo con más seguidores de la capital catalana, el Español, que además suelen ser grupos que pugnan por el unionismo de Cataluña con España y de ahí que junto a sus banderas con símbolos nazis también había muchas banderas rojigualdas españolas. Pero sus cánticos del pasado martes superaron los límites e provocaron la indignación y el bochorno de todo el país.

El propio presidente del gobierno, Pedro Sánchez, que fue víctima de numerosos insultos a lo largo del partido, calificó los hechos de “inaceptables” y escribió en sus redes sociales que “no debe repetirse. No podemos permitir que una minoría incívica empañe la realidad de España”.

El ministro de la Presidencia y de Justicia, Félix Bolaños, añadió que “los insultos y cánticos racistas nos avergüenzan como sociedad”, mientras que Ángel Víctor Torres, ministro de Política Territorial, advirtió que “lo que ocurrió anoche en Cornellá no nos representa. Se trata de grupos ultras jaleados por la política ultra. Y nos avergüenzan.

Desde el derechista Partido Popular (PP), la vocera en el Congreso, Ester Múñoz, calificó los hechos de “lamentables y condenables”, mientras que el alcalde de Badalona, Xavier García Albiol, y además seguidor de El Español, advirtió que “burlarse de una religión es una ofensa a sus creyentes y a mí tanto me da que sean musulmanes o católicos. Igualmente inaceptable”.

La única fuerza que no condenó los hechos fue la ultraderecha de Vox, cuyo secretario general, Ignacio Garriga, quien aseguro que “barbaridad es que se hayan disparado las violaciones y barbaridad es que la mayoría de presos sean de nacionalidad extranjera, barbaridad es que los españoles se sientan extranjeros en su propio barrio.

En el plano estrictamente deportivo, todas las miradas estaban puestas en Lamine Yamal, por su condición de musulmán, de jugador de la selección española y porque en el momento de los cánticos racistas y xenófobos se encontraba en el campo. 

De hecho durante el partido mostró su malestar y su incomodidad. De ahí que publicó en las redes sociales un comunicado en el que expresó su opinión sobre los hechos: “Yo soy musulmán, alhamdulillah. Ayer en el estadio se escuchó el cántico de “el que no bote es musulmán”. Sé que iba por el equipo rival y no era algo personal contra mí, pero como persona musulmana no deja de ser una falta de respeto y algo intolerable.

Entiendo que no toda la afición es así, pero a los que cantan estas cosas: usar una religión como burla en un campo os deja como personas ignorantes y racistas. El fútbol es para disfrutarlo y animar, no para faltar al respeto a la gente por lo que es o en lo que cree. Dicho esto, gracias a la gente que nos vino a animar, nos vemos en el mundial”. 

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