En su participación en tribuna y en respuesta a la solicitud de la diputada de Morena, Elizabeth Guzmán, de que la gobernadora comparezca por la supuesta injerencia de agentes de la CIA en el desmantelamiento de un narcolaboratorio, el presidente del Congreso de Chihuahua, Guillermo Ramírez, resaltó el golpe al crimen organizado, pues los delincuentes no debaten, operan.
El legislador subrayó que no se trata de un hecho menor ni de una nota más, sino de una acción con consecuencias reales: menos droga en las calles, menos riesgos para las familias y un golpe a estructuras criminales que han lastimado a Chihuahua.
“Hoy hay un debate que no podemos ignorar, pero tampoco podemos perder el enfoque. La soberanía es fundamental, está consagrada en nuestra Constitución, pero también lo están el derecho a la salud y a la seguridad. Ahí está el verdadero equilibrio que debemos cuidar”, expresó.
Ramírez reconoció que la discusión sobre una posible vulneración a la soberanía nacional es válida, al estar respaldada por principios constitucionales; sin embargo, advirtió que centrar el debate únicamente en ese punto puede desdibujar el impacto positivo que estas acciones generan en la vida cotidiana de la población.
“Mientras algunos discuten en lo político, el crimen organizado no se detiene. Por eso, como legisladores, debemos tener claridad en nuestras prioridades: proteger a la gente”, afirmó.
El diputado señaló que desde su responsabilidad no corresponde asumir posturas partidistas ante hechos de esta naturaleza, sino analizar con seriedad los resultados y su impacto en la sociedad.
“No se trata de aplaudir ni de confrontar por consigna. Se trata de reconocer lo que sí contribuye a debilitar a la delincuencia, sin dejar de exigir que todo se realice dentro del marco de la ley”, puntualizó.
Finalmente, hizo un llamado a todas las fuerzas políticas a actuar con responsabilidad, evitando la polarización y poniendo en el centro la protección de la vida, la salud y la seguridad de las y los mexicanos.
“México necesita instituciones firmes, pero también claridad. Legalidad sin debilidad y eficacia sin excesos. Ese es el equilibrio que debemos construir”, concluyó.







