Simone Biles: “No confío en mí. No sé si es la edad. Esto ya no me divierte tanto”

Una cayó sin atenuantes. La otra se tuvo que retirar por un problema de salud mental.

De un modo u otro, los Juegos Olímpicos se quedaron sin dos de sus grandes atracciones el martes cuando Naomi Osaka y Simone Biles se despidieron de la justa sin haber aportado ni la sombra de lo que se esperaba de ellas.

Biles llegó a Japón como la figura más emblemática del olimpismo de Estados Unidos, llamada a ser la estrella más luminosa de estas justas.

El protagonismo de Osaka era tal que recibió el honor de encender el pebetero olímpico en su país natal.

En cuestión de horas, en pabellones situados en la zona de Ariake, la presión y ansiedad dio al traste con las aspiraciones olímpicas de ambas.

Por la mañana, Osaka se despedía del torneo, fulminada en la tercera ronda.

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Por la noche, Biles se retiraba de la final de equipos de la gimnasia artística cuando en su primera salida ejecutó mal un salto del potro y consideró que no se encontraba con las condiciones mentales óptimas para seguir compitiendo.

“No quiero afrontar las otras competencias que me faltan con dudas en mi cabeza”, dijo Biles, de 24 años. “Así que decidí que lo prudente era dar un paso atrás y dejar que mis compañeras hicieran su trabajo”.

La sorprendente decisión de Biles abrió la puerta de par en par para que las gimnastas de Rusia se alzaran con el oro por primera vez en 30 años. De un tercer título seguido que se había dado por descontado en la antesala de los Juegos, las estadounidenses se conformaron con la plata.

Fuente: Sin Embargo