Cowboys apuestan por versatilidad de Micah Parsons para su defensiva

Conforme se aproximó a su primer trineo de bloqueo el viernes, el sonido del metal contra el metal hizo un sonido chillante al que Micah Parsons ha estado acostumbrado desde que comenzó a jugar al fútbol americano, pero había pasado un largo tiempo desde que lo había escuchado. “¿La última vez que golpeé un trineo?”, dijo el linebacker novato de los Dallas Cowboys, reiterando la pregunta mientras corrían los recuerdos por su cabeza. “Práctica para el Cotton Bowl”.

Se refería al Cotton Bowl del 2019 en el AT&T Stadium, donde Penn State derrotó a Memphis el 28 de diciembre. Pensó que habrían sido unos días antes de eso, la última vez que Parsons golpeó un trineo con ferocidad.

“La primera repetición fue para sacudirnos en óxido”, explicó Parsons. “La segunda repetición fue como, ‘Estoy de vuelta ahora. Así se hace’. Simplemente nos limpiamos el polvo”.

Parsons optó en contra de jugar la campaña del 2020, enfocándose en el Draft 2021 de la NFL al tiempo que la pandemia de coronavirus casi acaba con la temporada de fútbol americano colegial.

A pesar de no jugar en un año, Parsons fue seleccionado por los Cowboys en el turno N° 12 de la primera vuelta, en parte, por lo bien que jugó en aquel Cotton Bowl –13 tacleadas, dos capturas, tres apresuramientos en 79 jugadas, todas marcas personales, así como un balón suelto forzado– y su versatilidad, que le convirtieron en uno de los mejores prospectos disponibles.

El nuevo trabajo de Parsons ahora es acostumbrarse al fútbol americano después del receso, al tiempo que aprende un nuevo equipo, una nueva defensiva, un nuevo libro de jugadas y una nueva ciudad. Trabajará primordialmente como linebacker medio.

“No me moverían allí si no me necesitaran como Mike [linebacker medio]”, acotó Parsons. “Linebacker Mike, tienes la posibilidad de forzar. Puedes ser el jugador Rambo. Puedes seguir a los corredores. Puedes jugar en la caja. Eso lo que mejor hago. Ustedes ven lo que hice en el colegial, fui capaz de ir de lateral a lateral. Puedo ir en cualquier dirección, siempre estar cerca del balón. Ellos saben qué es lo que hago mejor. Estoy emocionado por comenzar aquí”.

“La cosa que veo del grupo de linebackers, distintivamente, es la presión”, subrayó el dueño y gerente general de los Cowboys, Jerry Jones. “Presión. Sabemos que Jaylon [Smith] puede poner algo de presión, pero puedo ver a ese grupo realmente siendo gran parte de un plan para presionar. Generalmente, esa fu la clave que buscábamos en términos de un acomodo para nosotros, sopesar la perspectiva de la presión”.

Parsons, quien cumplirá 22 años de edad el 6 de mayo, era el jugador defensivo mejor calificado en la tabla de evaluaciones de los Cowboys, ranqueado cuarto global. Sumó 6.5 capturas en Penn State.

“Habrá paquetes de tercera oportunidad en que participe”, reveló. “En primera y segunda oportunidad, voy a estar en la caja. En tercera oportunidad, van a encontrar el modo de hacerme llegar al quarterback, lo que me emociona. Pienso que [Dan Quinn] es un gran coordinador. Uno de los mejores. Pone a sus mejores jugadores sobre el campo y [en] posición de hacer jugadas, y tengo fe total en él”.

Con los Green Bay Packers, el head coach Mike McCarthy contó con dos linebackers de primera ronda contribuyendo de inmediato. En el 2006, A.J. Hawk, seleccionado quinto global, tuvo dos intercepciones, siete pases cortados, un balón suelto forzado y 3.5 capturas. En el 2009, Clay Matthews, seleccionado con el turno N° 26, fue nombrado al Pro Bowl después de apuntarse 10 capturas.

McCarthy dijo que la carga que colocan los coaches sobre un jugador es “una situación individual”, pero durante el proceso de evaluación, los cazatalentos y coaches desean asegurarse de que un jugador puede realizar al menos dos tareas. Desde el 2006, las defensivas de la NFL han evolucionado de tal manera, en que hay mayor número de paquetes disponibles, y jugadores con roles específicos.

“Lo más importantes es asentarlo en el interior, tanto en el Mike como Will [linebacker por el lado débil], comenzando por la responsabilidad de la comunicación”, advirtió McCarthy.

Parsons ni siquiera ha pasado una semana desde que pisó por primera ocasión el campo de prácticas en The Star, pero no le preocupa tener demasiado por aprender. Con tanto tiempo libre después de los entrenamientos y prácticas, pasa cerca de una hora todas las noches repasando su libro de jugadas y videos.

“Son las mismas coberturas, diferente terminología. Eso llega con el coeficiente intelectual de fútbol americano. Debes ser un jugador inteligente”, dijo Parsons. “No diría que es demasiado. Simplemente estoy aprendiendo cómo referencian sus jugadas y un montón de sus ajustes … Penn State ejecutó muchas jugadas similares a ellos. Ellos simplemente tienen nombres diferentes y diferentes ajustes. Eso es todo, y creo que los coaches están haciendo un gran trabajo poniéndome al día y preparándome”.

Con información de ESPN