Ali Bennaceur, el arbitro que pasó a la historia por la “Mano de Dios” y el éxito a Maradona

Ali Bennaceur se acuerda de cada gesto del “genio” Diego Maradona durante el partido que dirigió el 22 de junio de 1986, cuando el argentino marcó contra Inglaterra dos tantos que han quedado en la historia del fútbol, uno con la mano y el otro una “obra de arte”.

En el minuto 51 de un partido con muchos componentes geopolíticos entre Inglaterra y Argentina, Maradona metió el balón en el arco del guardameta inglés Peter Shiltoncon su puño izquierdo.

“No vi la mano, pero me entró la duda”, recuerda Ali Bennaceur, que fue el primer tunecino en arbitrar un partido a esa altura en un Mundial, una tarea hasta entonces reservada esencialmente a colegiados europeos o sudamericanos.

Esta decisión, muy criticada en la época, le valió comentarios racistas de comentaristas deportivos, pero fue tomada “aplicando todas las consignas de la FIFA“, estima.

“Ya había arbitrado un partido entre la URSS y China en 1985. Yo era el hombre de las misiones difíciles para la FIFA, estaba preparado para este tipo de partidos”, señala el tunecino, que estaba secundado por árbitros de países ‘neutrales’: además de Dotchev, fallecido en 2017, un costarricense y un maliense.

“La FIFA nos había dado consignas claras y nos había recordado que si cada uno de nosotros éramos muy reconocidos en nuestros países respectivos, en el Mundial había que buscar el punto de vista de los colegas mejor colocados”, explica el exárbitro central.

“La FIFA me dio una nota de 9,4 en ese partido. Hice lo que debía hacer, pero hubo una confusión, Dotchev indicó después que había visto dos brazos, y no sabía si era el de Shilton o el de Maradona”, dice.
– Orgullo del árbitro –

El mayor “orgullo” de Bennaceur fue haber acompañado la increíble carrera de Maradona en el segundo gol del partido, que fue catalogado como el mejor del siglo.

Tras salir solo del centro del terreno, Maradona llegó hasta portería, esquivando a todos los rivales que salían a su paso, adversarios que intentan por tres veces hacerle caer, al punto de que tocó el césped.

“En cada ocasión que se levantó, yo estaba detrás de él”, recuerda el tunecino de 76 años, que continuó arbitrando al más alto nivel hasta 1991.

“Me había preparado a pitar penal en caso de acción peligrosa sobre Maradona, y pensaba que tras 50 metros de esfuerzos iban a derribarlo, pero la pelota acabó en la red de Shilton“, añade.

“Tengo el orgullo de haber participado en esa obra de arte, y Maradona se acordaba muy bien de ello cuando vino a verme en 2015” con ocasión de una visita a Túnez, donde rodó un anuncio publicitario, indica.

El jugador le dedicó una camiseta: “To my dear Amigo Ali”, bajo la mirada de las cámaras, y pasó la tarde en el domicilio del árbitro en Túnez, que le recibió con la ‘jelabia’, la ropa típicamente del país.

“Pasamos un momento agradable. Le dije que ese día no era Argentina la que ganó, sino él, Maradona“, afirma el ex árbitro.

“Fue un genio, una leyenda del futbol. Yo, como árbitro, no me permitía cerrar los ojos ni un segundo siguiéndolo, ya que era capaz de hacer cualquier cosa”, concluye.

Por: AFP