Sexo entre familia creó deformidad facial en reyes de Habsburgo: estudio

Un peculiar estudio realizado publicado en Annals of Human Biology reveló que los reyes de la era Habsburgo, España presentaron deformaciones en el rostro debido a que entre familiares mantenían relaciones sexuales. El genetista español Francisco Ceballos, uno de los investigadores de este caso, ejemplificó su análisis con el Rey Carlos II, quien tenía distintas malformaciones en su rostro.

“No es sólo prognatismo mandibular -mandíbula afuera, muy salida-. Carlos II tenía la nariz muy caída, los ojos muy caídos, los pómulos muy caídos. Tenía una deficiencia del maxilar y se le caía toda la cara”, refirió.

El poder de la corona española de los Habsburgo debía ser heredada todo el tiempo entre familiares, por ello se propiciaban los matrimonios entre los miembros de la familia. Se podían mantener relaciones sexuales entre primos, tíos, etcétera.

“Su estrategia para dominar buena parte de Europa eran los matrimonios entre miembros emparentados de distintas familias reinantes, con sexo entre primos o incluso entre tíos y sobrinas”, agregó el especialista Ceballos.

Lo anterior de igual forma fue avalado por un total de 14 expertos, quienes determinaron que las características fisiológicas de los Habsburgo los llevaron a ser considerados como deformes por sus rasgos faciales.

Al respecto, el historiador Florencio Monje reveló que Carlos II, quien fue el último rey de esta dinastía, tenía unos padres que entre sí compartían una extraña mezcla de incesto.

“Los padres de Carlos II, Felipe IV y Mariana de Austria eran tío y sobrina, pero con la consanguinidad acumulada a lo largo de las generaciones era como si fuesen hermanos, como un incesto”, externó el historiador.

Este es el primer estudio sobre ‘la mandíbula de los Habsburgo’, que prueba relación directa entre endogamia y morfología facial Varias generaciones de matrimonios mixtos aseguraron la influencia de la familia en un imperio europeo que incluía España y Austria durante más de 200 años, pero llevaron a su desaparición cuando el monarca final de los Habsburgo no pudo engendrar un heredero. Sin embargo, hasta ahora ningún estudio había confirmado si el mentón distintivo conocido como ‘mandíbula de Habsburgo’ era el resultado de la endogamia.

“La dinastía de los Habsburgo fue una de las más influyentes en Europa, pero se hizo famosa por la endogamia, que también fue eventualmente la causa de su caída. Mostramos por primera vez que existe una clara relación positiva entre la endogamia y la apariencia de la mandíbula de los Habsburgo”, explica el investigador Roman Vilas, profesor de la Universidad de Santiago de Compostela.

Los investigadores reclutaron a 10 cirujanos maxilofaciales para diagnosticar la deformidad facial en 66 retratos de 15 miembros de la dinastía de los Habsburgo.

A pesar de las diferencias en el estilo artístico, los retratos se caracterizan por un enfoque realista del rostro humano. Se pidió a los cirujanos que diagnosticaran 11 características del prognatismo mandibular de los Habsburgo, así como siete características de deficiencia maxilar, la más reconocible de las cuales es un labio inferior prominente y una punta nasal sobresaliente.