Paciente declarado incurable en EE.UU. es tratado con éxito en Rusia

Un estadounidense con una rara enfermedad muscular declarado como incurable en su país ha compartido con RT la historia de cómo ha experimentado mejoras gracias al tratamiento recibido en una clínica rusa llamada Linfatek.

En 2010, Alan Spencer, vicepresidente de una gran empresa de televisión por cable en Texas, notó las primeras señales de alarma que le daba su organismo, pero pasó los siguientes años ignorando sus extraños síntomas. Tan solo después de un par de serias caídas repentinas, decidió examinarse. En 2015, le diagnosticaron miositis por cuerpos de inclusión, un trastorno inflamatorio de los músculos que los debilita hasta llegar a inmovilizar a quien lo padece.

“Me dijeron que no podían hacer nada con eso, que es absolutamente incurable. Que no hay medicamentos, que no hay cura, no hay nada”, recuerda el hombre, agregando que los médicos de su país le recomendaron acostumbrarse a su discapacidad, afirmando que esa iba a ser su nueva realidad y que no podían cambiarla.

Solución inesperada

Entonces, por recomendación de un amigo, Alan contactó con el centro médico Linfatek, en la ciudad rusa de Perm, cuyos especialistas estudiaron su historial y afirmaron que sí podrían tratarle. Para comenzar el proceso en plena pandemia de covid-19, el paciente estadounidense no solo tuvo que superar numerosos trámites burocráticos —que duraron siete meses—, sino también luchar contra sus propios estereotipos sobre el país que le ofrecía ayuda.

“Eso es algo muy estadounidense. Probablemente, tenía ciertos estereotipos sobre los hospitales rusos”, reconoce.

Finalmente, comenzó el tratamiento, donde, además de las inyecciones, los médicos utilizaron técnicas de estimulación magnética transcraneal. Los neurólogos colocaban el campo magnético sobre su cabeza, lo que despierta a las neuronas, que a su vez despiertan a los músculos, explica el paciente.

Alan indica que sintió el efecto del tratamiento casi de inmediato: se vio diferente en el espejo, dejó de sentir dificultades a la hora de tragar y consiguió levantar los brazos sobre su cabeza, algo que no conseguía hacer desde hacía tiempo. Y luego recibió los resultados más esperados.

“Soy capaz de andar con bastante seguridad. Cuando vine, empujaba un andador de tres ruedas. Ahora no lo necesito para moverme en distancias cortas”, cuenta el paciente, quien, pese a que todavía tiene por delante un largo período de rehabilitación, ya ha recuperado la esperanza.

Fuente: RT