La consagración de Netflix y otras plataformas de ocio digital

En Entrelíneas hablábamos hace tan solo unos días de los grandes estrenos de Netflix a partir del mes de marzo, y es que el gigante del streaming continúa apostando con fuerza por sus contenidos originales. Probablemente, esta sea una de las señas de identidad que más lo ha diferenciado de sus competidores y que más ha facilitado su expansión por todo el mundo debido a producciones de diversas nacionalidades.

Entre otras cosas, Netflix anunció hace unas semanas que tiene más de 500 títulos que están listos para su estreno o en la última fase del proceso de posproducción y que entre sus objetivos está ofrecer al menos un nuevo contenido original a la semana durante todo el 2021.

El gigante del entretenimiento digital basado en el vídeo bajo demanda cerró sus cuentas fiscales de 2020 con unos beneficios netos de 2.761 millones de dólares, casi un 50 % más que en 2019. Además, ha superado los 200 millones de suscriptores por primera vez desde su creación en 1997, según anunció a comienzos de año.

Es tal el éxito de la empresa que ha anunciado que ya no va a necesitar ningún tipo de financiación externa para las operaciones del día a día y que, como consecuencia, probablemente ponga en marcha un programa de recompra de acciones para proporcionar sustanciales ganancias a sus accionistas, algo que no hacía desde el año 2011.

No cabe duda de que Netflix ha cambiado por completo la forma que tenemos de disfrutar el cine, las series y los documentales, al igual que lo han hecho, pero en menor medida, otras plataformas como Amazon Prime Video, HBO o Disney+. Sin embargo, esta revolución del ocio digital se extiende a otros muchos sectores. La virtualización del entretenimiento no solo se ha convertido en parte de nuestra cotidianidad, sino que probablemente estemos hablando de la principal alternativa de ocio y de algunas de las empresas más exitosas y con mayor proyección de mercado a nivel internacional.

Netflix anunció hace unas semanas que tiene más de 500 títulos que están listos para su estreno

Entre los sectores que han sufrido una verdadera revolución con la digitalización de sus servicios encontramos el de los juegos de casino. Plataformas como PokerStars han cambiado la manera que tenemos de entender el póker y, no solo eso, sino que han posibilitado un crecimiento del sector inimaginable hace unos años. La accesibilidad, seguridad, anonimato o cobertura de plataformas intermediarias en lo que respecta a los pagos ha hecho que el sector del juego digital se convierta en uno de los sectores más florecientes de los últimos años.

En un ámbito muy similar, aunque con ciertas diferencias, está el sector de las apuestas deportivas. Mientras que hace tan solo unos años, este ámbito estaba muy focalizado en apuestas controladas por los diferentes Estados o en la realización de apuestas en emplazamientos muy específicos, como circuitos de carreras o centros hípicos, en la actualidad podemos realizar apuestas sobre prácticamente cualquier tipo de deporte a tan solo unos clics, con el crecimiento y proyección de la industria que esto conlleva.

Como último ejemplo, aunque no menos importante, cabe destacar el drástico cambio que se ha vivido en el sector de la música. Hemos pasado de acumular cantidades ingentes de vinilos, CD e incluso megabytes en dispositivos de almacenamiento hace apenas unos años, a disfrutar de prácticamente toda la música que existe en plataformas de música bajo demanda como Spotify. Aunque parece que el líder de la industria no goza de los mismos beneficios que Netflix (principalmente porque es una mera plataforma intermediaria y son los músicos quienes crean los contenidos) hablamos igualmente de un gigante internacional, con más de 330 millones de usuarios activos (aproximadamente un 34 % son de pago y el resto son gratuitos).

En definitiva, el mundo del ocio ha cambiado drásticamente y, bien seguro, continuará haciéndolo. Es muy probable que, durante los próximos años, veamos cómo esta digitalización del entretenimiento llegue a muchos otros aspectos de nuestra vida, además, por supuesto, de una implementación mayor de las realidades virtual y aumentada.