El dióxido de cloro no es efectivo contra virus, como la COVID-19, advierte especialista de la UNAM

El dióxido de cloro no es efectivo para eliminar virus en seres vivos y trae efectos adversos a la salud y podría provocar un efecto placebo a quienes lo ingieren.

Carlos Rius Alonso, del Departamento de Química Orgánica de la Facultad de Química (FQ) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), explicó que el dióxido es presentado como un producto con respaldo científico, pero no es así, ya que su uso se basa en estudios hechos en la década de los ochenta acerca de su efectividad para eliminar virus y bacterias realizados en ambientes controlados y no en seres vivos.

“Si se toma un cultivo de virus y bacterias, y se le añade esta sustancia, en efecto se van a destruir, porque se agrega un fuerte agente oxidante, pero es diferente hacerlo in vitro (en un ambiente controlado fuera de un organismo) que in vivo (en un organismo)”, detalló el especialista a través de un comunicado.

Además de que provoca efectos adversos en la salud, como alteración de la actividad eléctrica del corazón, baja presión arterial, insuficiencia hepática aguda, vómitos y diarreas severas, según la cantidad de sustancia ingerida.

El químico recordó que en abril pasado la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA, por sus siglas en inglés) alertó, mediante un comunicado de prensa, sobre los efectos adversos en la salud de las personas que consumen dióxido de cloro.

Fue en la década de 1940, cuando el dióxido de cloro se recomendó como desinfectante para agua porque sirve para eliminar virus y bacterias, “se usa para esterilizar algunos espacios como quirófanos, pues es un gas que llega a varios lugares, oxida y destruye cualquier patógeno”, declaró el investigador.

“Muchas personas lo consumen, pero habría que alertarlas, pues no está comprobada su efectividad y no existen estudios concluyentes; lo único que aporta a quienes lo ingieren es un efecto placebo”, resaltó.

El dióxido de cloro es utilizado erróneamente para tratar la malaria, cáncer, hepatitis, recientemente contra la COVID-19 entre otras enfermedades y su precio oscila entre 100 y dos mil pesos.

Sin embargo de acuerdo con el especialista la explicación que utilizan para ofertarlo como un medicamento, es que al consumirlo se genera oxígeno, y por lo tanto oxigena la sangre; pero “poco a poco oxida al hierro y baja el conteo de hemoglobina, es decir, de glóbulos rojos; con ello, se disminuye la función de la respiración y se impide transportar oxígeno de los pulmones a otras partes del cuerpo”, alertó Rius Alonso.

Fuente: Sin Embargo