La regidora de Movimiento Ciudadano, Guadalupe Aragón, condenó desde la sesión ordinaria de Cabildo las declaraciones emitidas por Ruth Sánchez Hernández, integrante del Consejo Consultivo de Perspectiva Familiar del Gobierno Municipal, al considerar que representan un discurso de revictimización hacia Marisela Escobedo y, por extensión, hacia las madres de víctimas de feminicidio.
Durante su intervención en la sesión de Cabildo, sostuvo que responsabilizar a una madre por el feminicidio cometido contra su hija reproduce una de las expresiones más profundas de la violencia de género, al trasladar la culpa a las mujeres por los actos cometidos por sus agresores.
“La revictimización no es una percepción subjetiva; constituye una forma de violencia reconocida por los estándares nacionales e internacionales de derechos humanos”, expresó.
Aragón recordó que tanto la Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia, como la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer (CEDAW) y la Convención de Belém do Pará obligan a todas las autoridades a actuar con perspectiva de género y con la debida diligencia para prevenir, atender, sancionar y erradicar la violencia contra las mujeres.
Subrayó que dichos instrumentos son claros al establecer que la responsabilidad nunca puede trasladarse a las víctimas ni a sus familias, sino a quienes ejercen la violencia y al Estado cuando incumple su deber de proteger.
La regidora calificó como “profundamente indignante” responsabilizar a Marisela Escobedo por el feminicidio de su hija Rubí Frayre, al señalar que ese tipo de narrativas han sostenido durante décadas la cultura patriarcal, culpando a las mujeres por haber confiado, denunciado, permanecido o no haber logrado escapar de la violencia.
“Marisela Escobedo no le falló a su hija; le falló un sistema que no la protegió cuando aún podía hacerlo. Le falló un Estado que permitió la impunidad y le fallaron instituciones que no respondieron con la urgencia y eficacia que el caso exigía. Cuando convirtió su dolor en una exigencia de justicia para todas, también le fallaron al no proteger su vida”, enfatizó.
Añadió que el nombre de Marisela Escobedo permanece en la memoria colectiva no únicamente por la tragedia que vivió, sino por representar la dignidad de una madre que enfrentó la indiferencia institucional y evidenció el costo humano de la impunidad.
Asimismo, defendió la permanencia de los memoriales dedicados a las víctimas de feminicidio, al señalar que no son monumentos al dolor, sino recordatorios permanentes de las deudas que el Estado mantiene con la justicia.
Finalmente, Guadalupe Aragón cerró su posicionamiento con un llamado a preservar la memoria de las víctimas y de quienes lucharon por justicia.
“A ellas les debemos respeto y memoria, nunca juicios”, concluyó.










