Madrid. La policía autonómica vasca, la Ertzaintza, reprimió con dureza a los integrantes de la recepción de bienvenida de los ciudadanos vascos que participaron en la Global Sumud Flotilla, con una operación que se saldó con cuatro detenidos, entre ellos tres los voluntarios que viajaron a Israel y que fueron deportados y vejados por el Estado que preside Benjamin Netanyahu. Los detenidos fueron acusados de los presuntos delitos de desobediencia grave, resistencia y atentado a agente de la autoridad.
Los hechos ocurrieron en el aeropuerto de Loiu, en la ciudad de Bilbao, cuando se concentraron decenas de familiares, amigos, simpatizantes y representantes del movimiento solidario con Palestina con el único objetivo de darles la bienvenida. Todo transcurría con tranquilidad hasta que los integrantes de la Flotilla y varias personas del colectivo posaron en la puerta de entrada del aeropuerto con la bandera Palestina. Según la versión de varios testigos, recogidas por los medios locales El Correo, Noticias de Guipúzcoa y Naiz los agentes de policía solicitaron a los voluntarios que despejaran la puerta de entrada del inmueble, para la entrada y la salida de pasajeros. Al parecer al no asumir la orden de inmediato, los policías autonómicos iniciaron las cargas policiales y las detenciones de seis personas.
A partir de entonces la situación se tensó aún más, una vez que las personas que habían acudido a darles la bienvenida decidieron hacer una sentada frente a los furgones de policía para impedirles la salida del aeropuerto y que se llevaran detenidos a sus compañeros. En el forcejeo de los policías por desalojar la zona se registraron varias personas con golpes de macana y empujones.
El gobierno vasco, presidido por una coalición del Partido Nacionalista Vasco (PNV) y el Partido Socialista de Euskadi (PSE), fue el responsable final de ordenar el operativo, que los testigos de los incidentes calificaron de “desproporcionado” y “violento”, ya que los activistas recién llegados de la travesía sólo tenían la intención de posar con la bandera palestina para los fotógrafos que habían acudido al aeropuerto para tomar la instantánea y reproducirla así en los medios de comunicación.
Uno de los integrantes vascos de la Flotilla, Luca Remiro, denunció ante los micrófonos que la actuación policial había arruinado un momento de celebración tras 72 horas de maltrato bajo custodia israelí. Remiro afirmó que dos de los miembros de la expedición regresaban con fracturas costales y que cuando llegaron a su propia tierra fueron maltratados por su propia policía.
El episodio de Loiu contrasta con el recibimiento simultáneo que se desarrolló en el aeropuerto de Barcelona-El Prat, donde aterrizaron 18 activistas catalanes procedentes de Ankara sin incidentes con los cuerpos policiales. Entre quienes acudieron a recibirles figuraron el ministro de Cultura, Ernest Urtasun, y el eurodiputado de Comuns Jaume Asens.










