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Agentes de la CIA informaron en tiempo real a EU; testimonios narran operación

El 21 de abril, sentado frente al Ministerio Público, un policía de Investigación de Chihuahua declara que el jueves 16 de abril el director de la Agencia Estatal de Investigación, Pedro Román Oseguera Cervantes, le ordenó acudir al C4 a las 10 de la mañana, con cuatro cambios de ropa y bidones de gasolina.


Según su relato, a mediodía salió en una Ford F-150 blanca, propiedad de la AEI, junto con Oseguera y dos hombres a quienes no conocía y hablaban inglés.
Estos hombres eran Richard Leiter Johnston III y John Dudley Black, los agentes de la Agencia Central de Inteligencia (CIA, por sus siglas en inglés) cuya muerte desató uno de los debates políticos más intensos entre el gobierno de Chihuahua y la Federación.

“Partimos de las instalaciones de C4 hacia la ciudad de Guachochi, esto en la unidad, la cual era una pick up Ford F150 color blanca con matrícula EB4057B, a las 12:00 horas, en la cual conducía y me acompañaban el director Pedro Román Oseguera Cervantes y dos personas más las cuales yo no conocía, hablaban en inglés los tres, pero no sé qué hablaban puesto que yo no sé el idioma”.

De acuerdo con la orden de aprehensión girada en contra del exfiscal de Chihuahua César Jáuregui, de la cual EL UNIVERSAL tiene una copia, ambos agentes de la CIA eran expertos en el uso y manejo de drones y acompañaban a la comitiva de nueve camionetas de la fiscalía estatal y la Agencia Estatal de Investigación en el operativo por la sierra de Chihuahua, donde habían identificado una red de narcolaboratorios.

De acuerdo con el mismo relato del policía, luego de encontrarse con Oseguera y los demás, se dirigieron a la sierra y el 18 de abril participaron en un recorrido a pie que llevó al hallazgo de un laboratorio clandestino, presumiblemente para la generación de narcóticos sintéticos.

“Por último, quiero agregar que en el rastreo que se realizó de forma pedestre en donde encontramos el laboratorio clandestino yo no vi a las personas que indicaron ser personal de la embajada norteamericana; además, durante el tiempo que anduvieron a bordo de nuestras unidades ellos iban únicamente observando, es decir, no nos hacían comentarios ni nos daban instrucciones y ni hacían preguntas”.
Acorde con dos testimonios, Oseguera Cervantes levantó un dron en el área del narcolaboratorio encontrado, pero lo tumbó al chocar con un árbol. Los dos testimonios no coinciden en que uno no reconoció ahí a los agentes de la CIA y el otro reconoció que ayudaron a recuperar el dron.
El viaje de regreso
En el viaje de regreso, el primer oficial que brindó su testimonio para la investigación iniciada por el caso recibió instrucciones de abordar nuevamente la camioneta con Oseguera y los dos extranjeros. Hasta entonces, sólo los habían visto cercanos al comandante Oseguera, uno de ellos hablaba poco español y el otro nada.

El convoy de nueve vehículos inició el viaje de la comunidad de Polanco, municipio de Batopilas, con destino a la ciudad de Chihuahua después de las 17:00 horas y, apenas pasada la medianoche, hicieron una pausa para descansar, cargar gasolina y ahí recibieron la instrucción de cambiar tripulantes.
El oficial identificado como hermano de Manuel Méndez, el agente de la AIE que falleció en el accidente junto con Oseguera y los dos agentes de la CIA, afirma que al inicio del viaje él iba en una camioneta Chevrolet Silverado modelo 2025, junto con su hermano Manuel y otros dos agentes extranjeros. Eran la tercera camioneta del convoy.
Pasada la medianoche, Oseguera le dio la orden a su hermano Manuel de cambiar el lugar del chofer que los llevaba a él y a Richard Leiter y John Dudley, el oficial que inició el relato. Por eso el policía de Investigación logró salvar la vida, su superior le dio la oportunidad de descansar el largo trayecto.

“Ya era el día 19 de abril y veníamos en este convoy de nueve unidades con dirección a la ciudad de Chihuahua, la visibilidad era poca y el camino estrecho. Nosotros nos ubicábamos en la tercera unidad de dicho convoy, la cual era conducida por mí y en compañía del compañero y dos personas más que tampoco yo conocía y hablaban inglés”.
“Aproximadamente a las 2:00 horas, nos percatamos que la unidad que iba delante de nosotros, tripulada por el director Pedro Román Oseguera Cervantes, mi hermano Manuel Méndez y dos personas a las que no conocía, en el camino de terracería a la altura de una curva, se sale de la curva y cae al barranco. Inmediatamente detengo la marcha de la unidad la cual manejaba para bajar de la misma”, señaló el segundo oficial.
Los drones y la comunicación con Washington
Según el relato del primer policía, en el momento que bajan del coche, los dos agentes extranjeros que venían con ellos les comentan que los cuatro eran empleados de la Embajada de Estados Unidos y uno de ellos, el que más hablaba español, refirió que trabajaban y ofrecían capacitación en drones. Les pidieron activar la red satelital para poder establecer comunicación con sus superiores en Washington.

“Descienden de la unidad las dos personas que venían a bordo con nosotros, quienes nos mencionan que son empleados de la embajada americana y que en la troca que acababa de caer por el barranco iban a bordo dos compañeros de ellos también de la embajada americana; asimismo, estas personas nos pidieron que activáramos la antena satelital conocida como Starlink para solicitar apoyo.
“Recuerdo que además de comentar que las cuatro personas pertenecían a la embajada americana, algo comentaron respecto a que operaban o capacitaban en el tema de drones”, señaló el testigo. Finalmente, los agentes pudieron comunicarse vía telefónica.
Esta versión coincide con las afirmaciones que en días posteriores al accidente realizó el entonces fiscal general de Chihuahua, César Jáuregui, hoy preso en el penal de El Altiplano acusado del delito de traición a la patria.

“El director se encuentra con instructores de la Embajada de EU, que estaban en Polanco dando curso sobre el manejo de drones (…), ellos tenían un vuelo la mañana del domingo desde la ciudad de Chihuahua y pidieron la colaboración para trasladarse junto con la caravana en la que venía el director, suben al vehículo y a las dos de la mañana, aproximadamente, sufren el percance en donde pierden la vida al desbarrancarse en una de las cañadas que existen en el lugar”, expresó Jáuregui el 20 de abril.
Aunque hizo hincapié en que se trataba de dos hechos distintos y que “nunca hubo participación de ningún agente extranjero en el operativo de El Pinal”, los testimonios de la orden de aprehensión revelan que los agentes salieron de las instalaciones del C4 junto con Oseguera y regresaban junto con la comitiva; además, mantenían constante comunicación con sus superiores.

Con información de El Universal

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