No hace falta consultar informes para entender que, para muchos, la vida se ha encarecido más rápido que los salarios. Muchos lo comprobamos al hacer la compra, buscar vivienda o renovar un seguro. Aun así, hay pocas decisiones de consumo que resisten tanto como el fútbol. No solo seguimos viéndolo, sino que está más presente que nunca en los paquetes de televisión, en los bares, en las plataformas y en las suscripciones que contratamos.
Ese protagonismo no solo se refleja en nuestra forma de consumirlo, también en cómo se valora como producto. LaLiga, la organización que gestiona las competiciones profesionales en España, ha adjudicado los derechos audiovisuales domésticos del nuevo ciclo, que cubrirá de 2027/28 a 2031/32. El resultado marca un máximo histórico: 6.135 millones de euros, un 9% más que el ciclo anterior. Telefónica y DAZN repetirán como socios, asegurando la emisión y explotación del contenido durante cinco temporadas más.
De dónde salen los 6.135 millones. La cifra récord no se explica solo por los hogares, sino por la diversificación del producto. El bloque residencial representa 5.250 millones de euros, pero el segmento HORECA, que engloba bares, locales públicos y establecimientos de hostelería, se acerca a los 650 millones. LaLiga Hypermotion, que es la Segunda División y toma su nombre de la tecnología Hypermotion utilizada en los videojuegos de fútbol, aporta unos 175 millones. A ello se suman más de 60 millones en derechos en abierto y resúmenes. El fútbol ya no se vende en un único formato.
El fútbol como ancla de las suscripciones. Para las operadoras y plataformas de streaming, el fútbol se ha convertido en el producto capaz de sostener sus modelos comerciales. Ya no se trata solo de ganar usuarios, como advierten PwC y Simon-Kucher Consulting, porque el mercado empieza a mostrar signos claros de saturación, sino de obtener más ingresos de cada suscriptor. Y ahí el fútbol es decisivo. Telefónica, con Movistar Plus+, y DAZN han apostado por mantener los derechos porque les permite mantener clientes, justificar precios y construir paquetes que no se entienden sin este contenido.
Que el fútbol siga formando parte de nuestra vida social se refleja en la cifra del segmento HORECA: cerca de 650 millones de euros, frente a los 500 del ciclo previo. Los bares y restaurantes que contratan el servicio no solo ofrecen el contenido, ofrecen un lugar para vivirlo en compañía. LaLiga sabe que el valor no está solo en la emisión, sino en el entorno que la acompaña.

Segunda división, marca HYPERMOTION y valor añadido. Con Hypermotion, LaLiga ha convertido su Segunda División en un producto audiovisual con entidad propia. No solo cambia el nombre: cambia la forma de presentarlo y explotarlo. Este bloque, como decimos, aportará alrededor de 175 millones de euros, un 40% más que en el ciclo anterior.
La cruzada contra las emisiones ilegales. Una parte del aumento de valor se explica porla cruzada de LaLiga contra las emisiones ilegales. La organización ha intensificado el control sobre las plataformas que distribuían contenido sin autorización, con acciones legales que han generado debate, como el caso de Cloudflare. Javier Tebas defiende que esta estrategia ha permitido “aumentar el número de usuarios de los operadores” y reforzar la confianza en el producto. No ha estado exenta de polémica, pero LaLiga sostiene que ha tenido un impacto real en el mercado.
El acuerdo no solo aporta ingresos, también tiempo. LaLiga señala que un ciclo de cinco años ofrece a clubes y operadores margen suficiente para planificar, renovar contratos, invertir en tecnología y reforzar la estructura audiovisual. Al adelantar el tender y desvincularlo del nuevo marco UEFA, la competición evitó los efectos negativos que sí han afrontado otras ligas europeas. El mensaje que se quiere transmitir es de estabilidad, seguridad jurídica y continuidad del modelo.
Qué significado tiene todo esto. Este modelo tiene un vínculo directo con los hábitos de consumo. Cada vez más, las plataformas diseñan sus paquetes pensando en quién está dispuesto a pagar más por determinados contenidos, y el fútbol encaja en esa categoría. No se limita a atraer usuarios, los retiene y les da motivos para quedarse. Ese comportamiento explica por qué el fútbol mantiene su posición central en el catálogo y por qué las empresas lo consideran una pieza estratégica.







