El edil capitalino Marco Bonilla, se pronunció en contra de centrar el debate político en la doble nacionalidad de quienes aspiren a cargos públicos y consideró que existen asuntos mucho más relevantes para garantizar que los futuros candidatos cumplan con los requisitos de honestidad y seguridad.
Ante la propuesta impulsada por la presidenta Claudia Sheinbaum para establecer restricciones a personas con doble nacionalidad que busquen determinados cargos, Bonilla señaló que la medida evidencia un desconocimiento de la realidad que enfrentan las familias de los estados fronterizos.
Explicó que en Chihuahua y otras entidades del norte es común que existan vínculos familiares con Estados Unidos, debido a la cercanía geográfica y a las circunstancias económicas que, durante décadas, llevaron a muchas personas a emigrar.
El edil recordó incluso el caso de su padre, quien tuvo que trasladarse a Estados Unidos para trabajar ante las crisis económicas y devaluaciones que se registraron en México.
Bonilla sostuvo que tener doble nacionalidad “no es delito en lo absoluto” y afirmó que el debate debería enfocarse en impedir que personas relacionadas con actividades ilícitas puedan acceder a cargos de elección popular.
“Se tendría que discutir que los candidatos no estén inmiscuidos con la delincuencia organizada, con los cárteles de la droga, con los narcotraficantes”, manifestó.
También consideró necesario revisar posibles vínculos de aspirantes con actividades como el huachicoleo, la defraudación fiscal y, en general, con cualquier expresión de la delincuencia organizada.
El presidente municipal subrayó que México no puede analizarse únicamente desde la perspectiva del centro del país, pues existen realidades distintas entre el norte y el sur, particularmente en estados fronterizos como Chihuahua, Sonora, Baja California, Coahuila, Nuevo León y Tamaulipas.
Finalmente, Bonilla aclaró que su postura no responde a un interés personal, pues afirmó ser “100 por ciento mexicano” y destacó que nació en Chihuahua, al igual que sus padres, mientras que sus hijos y su esposa también son mexicanos.
“Mucho orgullo, chihuahuense sobre todo”, expresó el alcalde al reiterar que, desde su perspectiva, la discusión debe concentrarse en la integridad y los antecedentes de quienes pretenden ocupar cargos públicos, más que en su nacionalidad.










