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Israel evacua de Siria a miembros de los Cascos Blancos

El Gobierno de Israel ha confirmado haber evacuado de Siria a integrantes de la organización Cascos Blancos y a miembros de su familia por petición de EE.UU., Canadá y varios países europeos.

Así lo han comunicado en Twitter este domingo el portavoz del Ministerio de Exteriores israelí, Emmanuel Nahshon, y las Fuerzas de Defensa de Israel. Los Cascos Blancos operaban exclusivamente en áreas controladas por los rebeldes. Los miembros de esa controvertida organización y sus familiares han sido “rescatados” de la “zona de guerra del sur de Siria debido a que sus vidas corrían peligro”, y posteriormente fueron llevados a un país vecino.

El primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, ha detallado que su país permitió la evacuación de los miembros de los Cascos Blancos por petición del presidente de EE.UU., Donald Trump, y de otros líderes.

Poco antes, el diario alemán Bild informó que unos 800 cascos blancos estaban siendo evacuados a Jordania a través del territorio israelí, para posteriormente ser trasladados al Reino Unido, Canadá y Alemania.

El portavoz del Ministerio de Exteriores de Jordania, Mohammad al Kayed, citado por Reuters, también ha reconocido que ese país ha permitido a la ONU organizar la entrada y el paso de 800 trabajadores sirios de “defensa civil”.

Además indicó que Amán accedió a una solicitud de Londres, Berlín y Ottawa para dar asilo temporal a los cascos blancos, para luego ser trasladados a países occidentales.

El lado oscuro de los Cascos Blancos
La organización de los Cascos Blancos, que más tarde adoptó el nombre de Defensa Civil Siria, fue creada entre finales de 2012 y principios de 2013 por James Le Mesurier, un exoficial del Ejército británico que empezó a entrenar a los primeros ‘defensores civiles’ en Turquía.
Actúan en los territorios controladas por la oposición armada en Siria, sobre todo el Frente Al Nusra, vinculado con Al Qaeda.
Afirman que “salvan a personas de ambos bandos” pero, al parecer, esto no beneficia a quienes son leales al Gobierno sirio. Incluso varios cascos blancos han estado involucrados con miembros de una banda armada que captura a “un cerdo de Assad”.
Los Cascos Blancos reciben donaciones millonarias de la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) —asegura haberles asistido con más de 23 millones de dólares—, así como de países como el Reino Unido, Dinamarca y Japón y de organizaciones vinculadas al magnate George Soros. Al mismo tiempo, se trata de una de las principales fuentes que acusan a Rusia de cometer atrocidades de todo tipo, como matanzas de niños en bombardeos.

En abril pasado, varias ONG, incluidos los Cascos Blancos, denunciaron con un video el supuesto ataque químico llevado a cabo por el Ejército sirio contra la población de la ciudad de Duma (Guta Oriental), que sirvió de base para que EE.UU., Francia y Reino Unido lanzaran misiles contra Siria una semana más tarde.

Rusia insistió en que ese incidente en Duma fue un “montaje” para justificar los ataques de Occidente contra un Estado soberano, como pasó anteriormente en Irak y Libia. Además, varios testigos presenciales y presuntas víctimas que aparecieron en ese video ofrecieron sus testimonios en la sede de la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas (OPAQ) de La Haya (Países Bajos), donde relataron no haber observado signos del uso de armas químicas y que todo había sido un montaje de los Cascos Blancos.

RT