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Francia admite que torturó a prisioneros en Argelia


El presidente de Francia, Emmanuel Macron, reconoció formalmente el uso sistemático de torturas por parte de sus militares durante la guerra de independencia en Argelia, durante los años de 1954 y 1962.

Macrón informó que su gobierno comenzará a asumir la responsabilidad del Estado en la muerte de Maurice Audin, un matemático comunista que luchó por la independencia del país norteafricano.

Mediante un documento, publicado en varios medios de circulación nacional, el presidente reconoció “en nombre de la República Francesa” que Maurice Audin no había desaparecido tras escapar, sino que fue torturado y luego ejecutado o bien torturado hasta la muerte por soldados que lo habían arrestado en su casa.

Varios medios como ‘Le Monde’, aseguran que Macron no se limitará a este caso y admitirá que la muerte del activista respondía a un sistema orquestado desde el Gobierno: “Aunque la muerte [de Maurice Audin] es, en última instancia, el trabajo de unos pocos, fue posible gracias al sistema legalmente instituido de ‘arresto-detención’, establecido bajo los poderes especiales que la ley le había confiado a las fuerzas armadas en ese momento”.

El Estado francés nunca ha reconocido de manera oficial el uso de tortura por parte de sus fuerzas armadas durante este conflicto en el que murieron alrededor de 1,5 millones de argelinos.

El presidente pedirá, además, la desclasificación de archivos referentes a otros desaparecidos en la guerra. “Se otorgará una disposición general, por decreto ministerial, para que historiadores, familias y asociaciones puedan consultar los documentos”, reza la declaración del Gobierno, que reivindica la medida: “Estamos poniendo el problema de los desaparecidos en el centro de la cuestión”.

A partir de la Segunda Guerra Mundial, el imperio colonial comenzó a hundirse y Francia perdió la mayoría de sus posesiones de ultramar, pero se aferró al norte de África. No fue hasta la llegada al poder de Françcois Hollande cuando se dieron los primeros pasos hacia la recuperación de la memoria histórica solicitados por los familiares de las víctimas. De hecho, Nicolas Sarkozy llegó a ignorar una carta de Josette Audin, la viuda del mártir que, tras 61 años, por fin puede descansar en paz.