Buscan 89 priistas modificar estatutos

Sin un verdadero cambio democrático interno, que incluya a las bases y lo alejen de los tecnócratas, a fin de encauzarse por la vía progresista e incluyente, el PRI está destinado a su decadencia, alertan 89 liderazgos del partido, quienes, al igual que Cuauhtémoc Cárdenas hace 30 años, intentan acabar con el dedazo, el amiguismo, y frenar a grupos de poder que desdibujan al priismo, informó Excélsior.

Después de tres años de sumar derrotas electorales —perder la mayoría en la Cámara de Diputados en 2015; siete gubernaturas en 2016; otra gubernatura y estar a punto de perder dos bastiones priistas en 2017— como consecuencia de los altos niveles de corrupción de algunos de sus militantes que asumieron labores de gobierno y del alejamiento creciente de sus dirigentes de las bases militantes, 89 priistas decidieron tomar la palabra a la convocatoria de la XXII Asamblea Nacional, a celebrarse en agosto próximo, a fin de hacer propuestas concretas para generar el cambio interno del partido.

Aunque se trató formalmente de una reunión privada, realizada el viernes 16, desde el sábado se difundieron noticias de este esfuerzo de priistas por lograr la democracia interna y empujar la elección de un candidato presidencial que en verdad cuente con el consenso de las bases.

Sin embargo, la primera reacción que consiguieron fue la cerrazón, pues a pesar de que todos ellos son militantes activos desde hace años y han sido gobierno y dirigentes estatales del partido, el líder nacional de la CNOP, Arturo Zamora, salió el sábado a señalarlos como “políticos de café que buscan destruir al partido”, justamente igual que en 1987, la entonces dirigencia nacional del PRI salió a descalificar a Cuauhtémoc Cárdenas, Porfirio Muñoz Ledo e Ifigenia Martínez, cuando intentaron acabar con el dedazo.

De acuerdo con el documento de trabajo que elaboró ese grupo de 89 priistas, del cual Excélsior tiene copia, tienen 12 propuestas concretas para modificar los Estatutos y la Declaración de Principios del PRI, que todavía está en construcción para ser entregado de manera formal a la Asamblea, pero parten de un diagnóstico que advierte del creciente debilitamiento electoral del tricolor.

“Es pertinente recordar que sólo la capacidad de inclusión mayoritaria de un sistema puede garantizar su sobrevivencia y que el grado de exclusión mayoritaria que padezca es igual a su decadencia”, dice el escrito.

Añade que “como priistas, estamos obligados a ser reflexivos, autocríticos y propositivos… debemos reconocer los errores hacia dentro y hacia fuera del partido para hallar soluciones que nos reconcilien con la base militante y con la ciudadanía, en el objetivo común de seguir construyendo una mejor sociedad.

“La corrupción es el cáncer de la política. Nuestro partido ha sido lastimado y marcado por las conductas de quienes, traicionando, han llegado al gobierno para servirse y no para servir a la gente que los eligió.

“Personas que han encabezado gobiernos municipales, estatales y funcionarios de administraciones federales han deshonrado al partido y a la ciudadanía al robar el dinero público o incluso relacionarse con el crimen organizado. No podemos permitir que esas conductas se repitan en cualquier nivel y orden de gobierno, y es nuestra obligación exigir castigos ejemplares y la recuperación del daño al erario, en su caso.

“La XXII Asamblea debe ser el instrumento para establecer medidas que eviten candidaturas sin consenso ni respaldo social. Todas las personas que aspiren a cargos de dirigencia o de elección popular deberán someterse al escrutinio de la militancia y la ciudadanía antes de ser ungidos candidatos”, dicen estos priistas, entre quienes está Ivonne Ortega, exgobernadora de Yucatán.

CRÍTICA

En una reflexión que implica una crítica franca a los gobiernos priistas, este grupo establece que “en lo socioeconómico, nuestro país evidencia el fracaso de décadas de políticas gubernamentales que no han disminuido la pobreza ni han propiciado el crecimiento parejo de todos los sectores de la sociedad.

“Es urgente revisar la política social y la política económica del país para proponer un nuevo esquema de desarrollo que privilegie la igualdad de oportunidades y reconozca los méritos como el único medio para progresar. Basta de compadrazgos y amiguismos”, consideran.

REGRESO A LAS BASES

Añaden que “la militancia acusa un abandono de la dirigencia que sólo puede ser subsanado con mayor apertura, autonomía de los comités estatales y municipales, fortalecimiento de sectores y organizaciones y reconocimiento pleno a los adherentes para reconformar la base institucional priista.

“Esta nueva dinámica partidista debe fundarse en la autonomía económica y política de cada región, Estado y distrito, así como el respeto a las formas de consenso como medios para tomar decisiones nacionales, incluyendo consultas directas a la base”, pues desde su perspectiva, la dirigencia nacional del partido está alejada de la militancia y eso ha provocado que el PRI pierda cada vez más en las elecciones.