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Netflix considera que las transmisiones deportivas no son rentables para su plataforma

A principios de semana, la responsable de Netflix en Europa, María Ferreras, dejaba clara la postura de la empresa ante los derechos de retransmisiones deportivas: “No hay nada que podríamos hacer diferente a lo que ya hacen los broadcasters“. El rechazo de la compañía a un melón que ya ha sido levemente abierto por Amazon se explica por la incapacidad de crear “valor añadido” (en palabras de la propia Ferreras) y por un abanico de razones que van toda vía más allá.

Forbes repasa las motivaciones de Netflix para con el deporte. Actualmente, la empresa se centra en la producción de documentales que tocan temáticas muy concretas del mundo deportivo. Hasta ahí llega la audiovisual, que se ha negado a seguir el camino que plantea Amazon, que ya ha tocado a la Premier League, al US Open y al circuito ATP de tenis de 2019.

Netflix considera que emitir partidos en directos no sería rentable para su modelo de negocio. La naturaleza de su funcionamiento rompe con la posibilidad de sumarse a los derechos deportivos: los partidos tienen una vida cortísima que se opone por completo a la totalidad de contenidos de la plataforma, que se pueden consumir sin tener en cuenta el tiempo. En cuanto un duelo finaliza, con él acaba también su utilidad. Más aún si esta emisión solo puede darse en determinados países y no en todo el mundo como ocurre con sus contenidos propios.

El riesgo de proporcionar un servicio que pueda fallar también es un temor que aleja a Netflix de la opción de sumarse a las retransmisiones deportivas. Ofrecer partidos en directo, con una tecnología de imagen 4K, es francamente complicado para un servicio que siempre ha sido bajo demanda. En caso de tener fallos, las críticas no se harían esperar para una empresa que cree que la inversión no merece la pena por los riesgos a tomar.

Porque el coste de los partidos, por ejemplo, de futbol es muy superior al de sus contenidos, incluso los producidos por la firma. El precio a pagar por Netflix por cada capítulo de The Crown, una de las series más célebres de la plataforma, es de unos 11 millones de euros, cifra similar a la que cuesta un partido de la Premier League sin tener en cuenta los costes de producción.

Imagen: Especial

¿Compensa pagar estas cantidades por un contenido que rompe con lo anteriormente ofrecido? Netflix cree que no. El consumidor de la plataforma pide otro tipo de servicios, los que le han hecho mundial: series, documentales y películas a la carta. Por el momento, la compañía se conforma con la producción de títulos como First Team: Juventus o Last Chance U.

Fuente: Economía Hoy