Calorcito azul-Tricolores atrincherados-Tour a Canadá-Paz en Sedesol

LUEGO DE QUE el viernes arremetiera contra Andrés Manuel López Obrador, candidato presidencial de la coalición “Juntos Haremos Historia”, por no apoyar moralmente a Ricardo Anaya en su batalla contra la PGR, el gobernador Javier Corral se fue a la Ciudad de México a reunirse con su gallo panista, y es que sentados uno al lado del otro, la fotografía se convirtió en un claro mensaje al presidente Enrique Peña Nieto, pues de nueva cuenta el llamado “Grupo Chihuahua”, conformado por perredistas galileos y azules cercanos al mandatario estatal y al rubio queretano, arroparon al aspirante a la Presidencia de la República contra las acusaciones de lavado de dinero, mismas que no lo han dejado despegar en las últimas semanas, tal y como lo venía haciendo hasta que apareció el novelón que protagoniza junto a su amigo o conocido, el empresario Manuel Barreiro.

Sentados en la misma mesa y degustando los sagrados alimentos, aparecen Anaya y Corral, flanqueados por el panista Santiago Creel, los naranjas Martha Tagle y Dante Delgado; los perredistas Jesús Zambrano, Guadalupe Acosta Naranjo y Agustín Basave, así como los mejores amigos del góber, Emilio Álvarez Icaza y Denisse Dresser, además de Jorge Castañeda y el ajonjolí de todos los moles, Gustavo Madero, es decir, un respaldo moral extremadamente necesario para el candidato presidencial, quien al asumir el papel de víctima del sistema y del régimen priista le ha dado buenos dividendos en los últimos días, jugada a la que el PRI y la PGR sabían que se arriesgaban, pero que tampoco midieron cómo contrarrestarla.

Y es que ayer al mediodía, Ricardo Anaya envió un certero mensaje al presidente Peña Nieto, en esta ocasión apoyado por los líderes nacionales del PAN, PRD y Movimiento Ciudadano, Damián Zepeda, Manuel Granados y Dante Delgado, y lo que más llamó la atención por todo lo que ello implica, es que a la derecha de Anaya apareció ni más ni menos que Luis Donaldo Colosio Riojas, el hijo de la leyenda priista del mismo nombre, el aspirante presidencial asesinado en 1994 y cuya figura aún es explotada por los tricolores en lo social, vaya, tal parece que eso de que Anaya sólo se dejará detener con la muerte, quedó comprobado con el mensaje implícito que le enviaron al inquilino de Los Pinos con el respaldo obtenido por el chico Colosio. La guerra está declarada.

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POR TERRENOS DE la familia revolucionaria, este fin de semana prácticamente todos los candidatos y líderes del PRI se concentraron en la ciudad de México para festejar el 89 aniversario de su partido, recordando –paradójicamente a la aparición del chico Colosio con Anaya- aquél discurso pronunciado por Luis Donaldo Colosio el último 4 de marzo de su vida.

En palabras de Meade Kuribeña, no es permisible que en México siga existiendo sed de justicia y pobreza extrema, cuando paradójicamente el chaval ha participado activamente en las decisiones de primer nivel en las últimas tres administraciones del gobierno federal. O se acaba de enterar de cuál es la solución o la tuvo guardada mientras pasó por casi todas las carteras de la gestión gubernamental.

Lo cierto es que Pepe Meade y el equipo del sistema –para no obviar menciones de uno por uno- ya trazaron su ruta crítica al arranque de la campaña constitucional, y lo más importante es que el abanderado tricolor llegue a la línea de partida por lo menos en un empate técnico con Ricardo Anaya, a quien ya le rasparon los muebles, según una encuesta nacional, en casi 7 puntos porcentuales.

Quedan 25 días naturales para el inicio oficial de las hostilidades y el próximo fin de semana habrá un nuevo punto de oportunidad para seguir con la batalla mediática hacia Anaya, pues durante jueves y viernes los candidatos presidenciales, incluyendo a los independientes debidamente registrados ante el INE, se presentarán ante los integrantes de la Asociación Mexicana de Bancos (AMB) en el marco de su Convención Nacional número 81.

El desfile de los presidenciables será utilizado por el sistema para darle una nueva repasada a Ricardo Anaya con el tema del lavado de dinero que realizó para -presumiblemente- ingresar 50 milloncitos de pesos a su campaña, para lo cual necesariamente tuvo que utilizar destinos bancarios en paraísos fiscales.

Vaya, en términos terrenales es como si alguien fuera a dar una presentación ante un grupo de sacerdotes cuando le acaban de poner en la frente una “A” escarlata. ¡Ups!

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REGRESANDO CON EL gobernador Javier Corral, y después que le ofreció su respaldo total a su candidato presidencial, Ricardo Anaya, se supo que estará fuera del radar local hasta el próximo miércoles 7 de marzo, cuando regrese de una gira por Canadá so pretexto de participar en una feria internacional de minería, a donde se llevó a su secretaria de Innovación y Desarrollo Económico, Alejandra de la Vega, así como a los empresarios Luis Lara y Mariana Cisneros, ya que la intención es gestionar mayor inversión minera en la entidad, que ya de por sí está invadida por empresas canadienses que no respetan mucho que digamos al medio ambiente.

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LO QUE SI es que mientras el gobernador Javier Corral se pasea por Toronto, y tal como le adelantamos en este mismo espacio desde hace semanas, las carpetas de investigación acumuladas en la lucha contra la corrupción dejada por ex funcionarios duartistas, continuarán siendo analizadas, sobre todo porque varias de ellas será utilizadas contra dos que tres aspirantes priistas que hoy buscan un puesto de elección popular, pero que así como se la han jugado en las alturas a Ricardo Anaya, candidato presidencial de la coalición “Por México al Frente”, aquí sucedería lo mismo y todo será cuestión de tiempo.

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EL QUE LES dio tranquilidad a los empleados federales fue el nuevo delegado de Sedesol, Pedro Ignacio Domínguez, quien dedicó sus últimas horas de la semana a calmarlos y anunciarles que no habrá despedidos, y es que los enterados nos aseguran que Domínguez llega a la dependencia con pocos colaboradores de sus confianzas, por lo que trabajará con los que ya están en la nómina, así que las palabras del ex diputado federal cayeron como un remanso de tranquilidad para la raza que pensaba que a finales del sexenio vendrían estridentes cambios.