Coco, el gato argentino que se cree perro

Cada vez que su dueña llega a casa, él busca la correa y se la da para que lo saque a pasear. Ya en la calle se acerca a los perros y ellos se asustan de él. Los perros del barrio ya aceptaron que su líder es un gato.

Coco es un gato de la raza Bengala, especie felina cariñosa, con gran capacidad de salto y adaptación a cualquier ambiente. Sin embargo, coco tiene un comportamiento más agresivo y de líder lo que “No es normal, excepto que haya tenido un gran entrenamiento”, señala la presidenta de la Asociación Felina Argentina, Elena Pérez.

Pasea con correa porque le gusta y en parte para prevenir una respuesta inesperada hacia otros animales. “Le pongo límites pero con gestos o con la voz, porque no se sabe nunca cuál va a ser su reacción y por eso es que también lo paseo con correa”, explica su dueña Johanna para TN.com.ar.

Johanna, quien se autodenomina una amante de los gatos, comenta que Coco ya se acostumbró a robar miradas por las personas que se encuentra en la calle y piden acariciarlo y tomarle fotos. El felino se sienta en la vereda junto a las mascotas del barrio y los vecinos quedan atónitos ante su comportamiento y belleza.

“Lo respetan por su agresividad. En carácter, es el representante de los felinos, el número uno. De hecho, no cualquiera puede tener un gato así, los dueños también tienen que tener carácter”, consideró el veterinario Oscar Osela.

Coco llegó a la vida de Johanna gracias a su abuelo, quien se lo dio como regalo de cumpleaños. “Ni bien me lo dieron le puse un collarcito para que se acostumbre, y ahora cuando vuelvo del trabajo busca solo la correa y me la alcanza para salir a pasear, o se mete en el ascensor para bajar a la calle”.

La raza Bengala o Bengalí tiene la característica que los gatos tengan una apariencia es muy parecida a los tigrillos, provocando que algunas personas critiquen a su dueña creyendo que no es una mascota doméstica. “Me preguntaron si era un yaguareté o un tigre por sus manchitas y me quisieron denunciar por andar con un felino por la Ciudad, pero los vecinos ahora que lo conocen saben que no es así y se acostumbraron a su presencia”, agrega.

Esta raza felina se originó en Estados Unidos, en 1963, cuando la genetista Jean Mill hizo experimentos de cruce genético formando un híbrido de un gato manso y otro salvaje de Asia, por lo que a estos animales se les puede considerar un “tigre doméstico”, informó Pérez.